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martes, 25 de diciembre de 2018

✩ Confesiones de una viajera

Este es un artículo que tengo pendiente desde hace mucho tiempo. Al día de hoy se siguen acumulado más y más razones de gran peso para hacerlo, así que aquí voy. 

Hace unos días leí el post de una compañera por facebook contando una horrible experiencia que tuvo en un viaje en la casa de su host de couchsurfing. El sujeto le ofreció dinero a cambio de acostarse con él, su excusa el ver la reacción de indignación de mi compañera fue que pensó que como era latina, tal vez le podía servir la plata. Esto sucedió en Europa del norte. 

Sobre casos como estos escucho, leo y converso casi a diario. Me frustran sobre manera, me duelen y me estremecen porque he estado ahí. Por eso, en apoyo a todas esas valientes chicas que se han atrevido a hablar, he decidido contar algunas de mis historias.

Ser mujer no es fácil. Salir de tu casa a coger el bus, caminar cinco cuadras por las que tienes que aguantarte hombres, que para mi son asquerosos, diciéndote cosas, lleves o no lleves falda. Alguna vez hasta me tocaron la cola esperando el bus. Ya estoy muy cansada de eso, y quiero que cambié, así que creo que ha llegado la hora de dejar de quedarnos calladas, por eso cuando puedo también les respondo y esa respuesta es mi forma de hacer catarsis, creo que funciona, siempre quedan como sorprendidos. Es que a una le toca ponerse a educar los hijos ajenos. Sin embargo, hasta hace no mucho aguantaba esos actos de violencia cotidianos de alguna manera que ni sé cómo. Nunca me hice llamar feminista, aunque respaldaba el movimiento. Fue viajar lo que me hizo querer respirar feminista!!! 

La primera vez que sospeché que algo estaba mal fue en Ecuador en el 2012, -no se me olvida- era mi segundo viaje "sola", pero aún estaba "joven", tenía 21 años. Cuando me estaba registrando en un hostel, la dueña me dijo con cara de preocupación y en parte reproche:  "¡y está viajando solita!". La frase me quedó sonando. La verdad, en medio de mi inocencia no entendía bien que me quería decir, ¿acaso viajar es una actividad extrema? ¿solita? Yo no me sentía solita ¿acaso las personas siempre andan acompañadas?. ¿Y por qué el diminutivo? Sé que en nuestras culturas son muy comunes, pero tampoco es que fuera una niña! Confío en mi intuición y ese solita tenía mucho más implícito. Me parece que ese tipo de expresiones están reservadas para las mujeres. 

El caso es que seguí viajando: Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina, países diferentes, misma cuestión: "niña, viajera, solita". ¡¡No, no, no!!. Las mujeres no viajan solas, las mujeres viajan con hombres o no viajan. Es porque nos corresponde a nosotras el tema de la seguridad, de la precaución y, obviamente, el cuidado de la casa. Las mujeres se quedan en la casa, así los hombres no violan, no matan, no acosan. Si esas cosas pasan, la culpa es de ella. Me costó lágrimas viéndome en mujeres viajeras asesinadas y violadas poder entender que esa pude haber sido yo, y que en este sistema, las mujeres no viajan solas. Muchas no estaban solas, pero si viajas con otra mujer, eso no cuenta. 


Pues no. Las mujeres sí viajamos y viajamos como se nos da la gana. Me encanta decirlo así, léase con todo el énfasis, es necesario. Solas, acompañadas por mujeres u hombres, en bicicleta, a pie, a dedo, jóvenes, viejas, con hijos, en fin.  Y es que viajar finalmente es ir de un lado al otro, ¿en qué clase de sociedad vivimos si las mujeres no podemos hacer eso?! 





Viajamos. Mi siguiente viaje fue acompañada, en bicicleta y por Europa. En general me sentí bastante segura, pero no faltaron cosas. Un día estábamos pedaleando por una famosa y concurrida ruta de bicicletas en Francia cuando empezamos a notar que un hombre nos perseguía, se nos adelantaba y nos esperaba y en una ocasión se estaba tocando al lado de la carretera. Fue horrible. Con mi amiga no sabíamos que hacer, tuvimos que cambiar completamente nuestros planes para poder perderlo y no arriesgarnos a quien sabe qué. 

El viaje continúo. A veces la gente se nos acercaba a hablarnos y el 99.9 de las veces era muy agradable. Un día, una pareja se nos acercó y creo que hasta nos gastaron un helado. Estábamos hablando de nuestro viaje, que por lo general causaba admiración, todo el ejercicio, lo recursivas, en fin. En esas no sé que diablos le dio entender al señor que podía tocarme la pierna para ver si estaba bien durita por tanto pedalear. Este es el tipo de cosas que se pasan por alto, que se normalizan. Yo no me sentí nada bien con un extraño tocándome y tanteandome la pierna. ¡¡Qué le pasa!! Sin embargo, no dije nada... 


Seguimos. Llegamos a Turquía, en Estambul nos hospedaron dos hombres maravillosos, pero enfáticamente nos dijeron que no podíamos viajar en bicicleta en Turquía. Una chica había sido asesinada no hace mucho y parecía que ellos estaban dispuestos a secuestrar nuestras bicicletas para que no lo hiciéramos. Así es la situación de las mujeres en Turquía. ¿Hubo más cosas? Sí, y seguro que muchas las pasamos por alto. 



Ya de regreso en Colombia, me pasó algo bien curioso con un amigo. Él me estaba contando que quería hacer un viaje en bicicleta en Europa. Yo, acabando de vivirlo, lo estaba animando a hacerlo. Pero su respuesta no fue la esperada. Él me decía que era muy difícil por el dinero, el hospedaje, en fin. Yo le insistía en que era posible, pero él insistía en que era supremamente difícil porque había que pensar en muchas cosas, que él había leido blogs y que era complicado. No obstante, el estereotipo dominante es el del hombre viajero, explorador, aventurero, sin miedo, que no se bara. Él quería hacer el mismo viaje que yo acababa de hacer, él probablemente tenía más recursos que yo para hacerlo más los privilegios de ser un hombre y además tenía mi experiencia que yo estaba dispuesta a compartir con él, pero al parecer eso para él no significaba nada, no era útil, no era un punto de referencia. Yo me sentí completamente ignorada. Nunca entendí bien lo que pasó ese día hasta que una amiga me contó que le había pasado algo muy parecido con otro hombre. Como mujeres viajeras habíamos sido ignoradas. Entre las dos tratamos de descifrar lo que sucedía y al parecer nuestras experiencias y consejos de viajes no valen. 


Dos años después, estaba viviendo en Inglaterra, trabajaba en un restaurante indio. El cocinero era de Bangladesh, siempre me pareció muy amable y respetuoso, parecía tímido y como triste. Yo siempre fui muy amable con todos los que trabajaban ahí y trataba de estar en buena actitud aunque odiara ser mesera, tal vez se me salía un poco la colombianidad y fue mal interpretado. Hacía diciembre el cocinero se iba a ver a su esposa e hijos en Bangladesh, pero el desgraciado no se pudo ir sin hacer su escena. Me acorraló en la parte de atrás del restaurante y trato de besarme. Es la cosa más desagradable que he vivido, por suerte el asqueroso paró gracias a mi forcejeo y no pasó a mayores. Cuando regresó yo ya había renunciado y nunca lo volví a ver. Desde ahí, sé que mi actitud hacía los hombres ha cambiado radicalmente. Mi curiosidad por conocer personas otras culturas, cuando se trata de hombres, está más marcada por la desconfianza y los estereotipos que por otra cosa. Obvio que quiero que eso cambie, pero primero ellos tienen que querer cambiar.


Imaginen que esto le pasa a muchas mujeres que no tienen otras opciones y no pueden renunciar. Imaginen que todas mis amigas que habían trabajado en restaurantes indios en Inglaterra vivieron situaciones similares. 


Pese a todas los pronósticos, volví a viajar sola, de nuevo en bicicleta, de nuevo en Europa. Hay que decir que Europa es posiblemente el lugar más seguro para viajar, pero no está libre de machismo... Es tan así que una cosa que me impactó fue le incapacidad de un hombre por entender que estaba viajando sola en bicicleta. Su inglés estaba bien, ese no era el problema. Paré a almorzar en sus restaurante y me empezó a hacer preguntas: de dónde era, qué hacia por ahí... en fin, yo le respondí muy sencilla y claramente lo que estaba haciendo, pero él no entendía y casi que agregaba cosas que yo nunca había dicho para poder entender, cosas como: "ah, entonces alguien te está esperando en Roeselare (la siguiente ciudad)" o "Te quedaste atrás de tus amigos". Después llegó un amigo  de él y le contó que yo estaba viajando con unos amigos, que me había quedado atrasada y que ellos me estaban esperando en el siguiente pueblo. ¡¿Qué?! Nunca llegué a comprenderlo, mi conclusión fue que el señor o no estaba bien o sencillamente no podía llegar a entender que una mujer pudiera viajar sola en bicicleta.


Más adelante encontré a un chico en Brujas, él muy amablemente se ofreció a mostrarme la ciudad. Todo iba muy bien y el chico parecía normal hasta que hizo el comentario innecesario: me empezó a hablar insistentemente de sus ahorros antes de invitarme a su casa. Una latina podría necesitarlos, pensaría. 

En Amsterdam estaba súper entusiasmada por hacer un video de la movida en bicicleta. Estaba en esas, en pleno centro de la ciudad, cuando un hombre se me acercó, yo traté de evitarlo pero no funcionó, empezó a preguntarme mi nombre y nacionalidad, le di un nombre falso y le dije que era colombiana, me empezó  a hacer proposiciones y hacerme sentir incómoda, me defendí fuertemente mientras me alejaba y me seguía gritando cosas horribles. Quedé asustada, solo me fui de ahí en mi bici y ni me dieron más ganas de grabar ningún video. 



Luego llegó la hora de viajar a India. Ya antes de viajar los comentarios eran fuertes: "¿Vas a India, quieres que te violen? Increíble pero cierto... Por fortuna, también recibí comentarios de apoyo y muchos consejos. Había miedo, pero muchas ganas. No fue fácil, realmente no es fácil viajar en India sola. Así que cuando encontraba alguien con quien viajar, era muy tranquilizante, podías dejar de tener ojos en la espalda y a los lados por un momento. 


En una sociedad tan tradicional como la india, viajar sola significan muchos ojos acusadores viéndote como si fueras lo peor, estar expuesta a que en las multitudes te toquen la cola, a que te vean como una pobre mujer que no ha logrado casarse y tener hijos, o como una mujer que está buscando marido en tierras extranjeras, y a más cosas horribles que por suerte no me sucedieron. 


Existe una estafa muy común en los restaurantes en la que afortunadamente no caí: primero te dan un menú con unos precios, a la hora de pagar te cobran mucho más de lo que costaba lo que habías pedido, tú te quejas y te muestran otro menú con los precios más altos, es ahí cuando llega la hora de hacerte respetar e insistir y si es necesario subir la voz hasta que te muestren el otro menú y lograr pagar lo que se suponía inicialmente. Siempre tuve curiosidad de saber cómo funciona esta estafa para los hombres. 

Muy a menudo sentí que los hombres indios nos ven como si fueramos unas tontas, -si, lo sé, no todos, no se puede generalizar, pero estoy hablando de lo que sentí-  no importa que hayas sido capaz de llegar hasta allá desde el otro lado del mundo, eres un ser inferior. Así que ellos ya tienen preparada una estrategia a ver si caes y te tranzas por el sueño de tener un esposo indio (jaja). Empiezan con la estrategia de querer ser amigos, aprender de tu país, tu idioma, siguen con el tema de la espiritualidad, que su guru les dijo... (sí, así de estúpidas nos creen), que bla bla bla, caminan a tu lado por cuadras y cuadras... tampoco les importa que tengas novio, ellos creen que son mejores que cualquier persona que puedas haber dejado en casa, si estás viajando es sencillamente porque no eres feliz. Y así, de intimidación en intimidación van por la vida de turista en turista, y así te vas curtiendo hasta que aprendes a alzar la voz y a espantar con las miradas. 

En la India es muy importante cuidarnos entre todas. Ya escribiré más al respecto. 



Soy viajera, he viajado muchas veces sola y confieso que tengo miedo. Confieso que no ha sido todo el tiempo fácil, confieso que he dudado tres y hasta cuatro veces antes de viajar otra vez. Confieso que cuando pienso en las veces que hice hitchhiking o que me quedé con desconocidos, pienso que tal vez hubiese sido mejor no hacerlo. Confieso que si tuviese una hija, me daría mucho miedo que viajase sola. 

Todo esto no para decirles que no viajen, todo lo contrario, es para decirles que somos capaces de superar todo esto y mucho más. ¡¡Sí podemos ser mujeres viajeras!! 


Lo encontré en facebook en mujer semilla

Dedicado a todas las chicas que nos han dejado este año #NiUnaMenos y a las que estamos #NoEstamosSolas #HermanaYoTeCreo #LoQueEsConUnaEsConTodas 





martes, 11 de octubre de 2016

✩ Bici robada en Lila

Después de Lila iba hacia una granja en Bélgica donde estaría de voluntaria, pero podía llegar a partir del 7, como era 3 todavía tenía algunos días por quemar, así que decidí quedarme unos días más en Lila. Le escribí a una chica de warmshowers si me podría hospedar, me respondió que no estaba en casa pero su hija me podría recibir. Fui hacía su casa y me recibió Ananda. Después de un rato fuimos a conocer la ciudad, Ananda me mostró la plaza principal, una galeria, la opera y después fuimos a un museo interáctivo. También estuvimos buscando un lugar para comprar un candado nuevo para mi bici porque el mio ya no se podía cerrar, pero no encontramos un lugar.


Lila
Entramos al museo interactivo en el que había una exposición relacionada con la luz, era interesante y habían varios experimentos en los que se podía participar y jugar con los sentidos. Nos tomó un rato recorrer la expocisión, mientras tanto mi bicicleta estaba siendo robada dentro del museo... Antes de entrar, le pedí a Ananda que aseguraramos las bicicletas, pero ella dijo que no había problema porque estabamos dentro del museo, le insistí y ella dijo que siempre dejaba su bicicleta ahí sin asegurar y nunca había pasado nada, como mi candado no servía no me quedó màs que confiar, pero confiar demasiado tampoco es bueno.

No sabìa que hacer, ni qué sentir, por suerte mis reacciones normalmenes son bastante controladas, solo hasta ahorita siento ganas de haber saltado sobre Ananda o haberle gritado: "I told you, ###****".... pero no, en ese momento me controlé hasta que ella me dijo, "no vayas a llorar que no soporto ver gente llorando". Ahí me dí cuenta de que esa era buena idea.

Pensé que antes de decidirme a armar o comprar otra bicicleta, o si tal vez seguirìa el viaje de otra manera, debía intentar recuperar a mi Unicornio <3 , al menos intentarlo. Le pedí a Ananda que me acompañara a la policía pero era obvio que ella pensaba que todo estaba perdido y dijo que no tenía sentido ir, su actitud cambió, en vez de ser solidaria, se portó desinteresada. Me ayudó a poner una denuncia online y se pusó a ver televisión. Yo insistía en ir a la policía, a veces la policìa sirve de algo... me fui sola, pero en el camino me encontré a un ángel, Nawfal, lo recordaran de la entrada anterior, era muy difícil comunicarnos pues él no habla mucho inglés y yo no hablo mucho francés, pero le logré explicar lo que me había pasado y decidió acompañarme a la policía e incluso llamó a un amigo suyo para que yo le explicara los detalles en inglés y él le pudiera explicar a Nawfal y Nawfal a la policía. Qué lindo!!!

Seguímos nuestro camino a la policía y en el camino pasó algo increíble, milagroso, inaudito, insólito, sorprendente: mi bicicleta pasó por la calle del frente, un hombre muy grande la llevaba. Cuando la ví, obviamnete pensé que mis ojos me estaban jugando una mala pasada, que todo era producto de mi imaginación, sin embargo me aseguré, tenía parrilla al frente y atrás, el cosito para poner las botellas era amarillo, largos cuernos: era Unicornio!!!!!!!!!! No podía creer la oportunidad que me estaba dando la vida. Contemplé los peligros de ir corriendo detràs de una persona que obviamene no consigue sus cosas de la mejor manera, pero las posibilidades de seguir mi viaje y recuperar a mi corsel fueron una razón más fuerte, después de todo yo no era quién había hecho algo malo, por qué temer??? así que decidí ir corriendo por Unicornio, por suerte Nawfal me acompañó.


El ladrón había parado un poco adelante y estaba ahí con varios amigos. Me dirigí directo a coger mi bicicleta, mis argumentos: "this is my bike", "give me my bike". Él obviamente no me la iba a dar al primer intento, entre confusión, risas, làgrimas y nervios, solo oía la habladuría, por un momento pensé que tal vez no había sido lo màs inteligente, que tal vez debí llamar a la policia, pero él se rindió primero y soltó la bicicleta. No lo podía creer, las piernas me temblaban y finalmente pude sonreir, nos abrazamos con Nawfal :-) Habíamos triunfado!!! Después Nawfal me explicó que él les habìa explicado en árabe, que era su lengua, que yo estaba viajando en bici y que realmente la necesitaba para seguir, el que la tenía dijo que se la había comprado a alguien hace unos minutos... en fin.




Al día siguiente salí a comprar un remplazo para accesorios que habían sido robados y un candado que no me fallara para el resto del viaje y después solo quería salir de Lila. Ananda me dio la llave del apartamento y desapareció, no la vi màs. El día que tenía que irme, pese a que la había tratado de llamar y le había enviado mensajes no apareció. No sabía dónde dejar la llave. Por suerte su mamá me respondió el teléfono y me autorizó dejarla con una vecina.

De ahí en adelante las cosas salieron bien, aunque aún me sentía insegura, nerviosa y desconfiada. Había confirmado los rumores de que hay gente mala en el mundo, (pero por suerte no me encontré a los màs malos), de que viajar en bicicleta es peligroso (pero solo si uno se separa de la bici), de que viajar en bici es exponerse a un montón de problemas (pero ninguno sin solución). Y después de aprender mi lección, la vida me mandó a un lugar maravilloso a reencontrarme con la esperanza y la fé en el mundo.


Reconciliandome con Lila


Llegando a Bélgica
Solo como a 10 km de Lila queda Bélgica y como a 30 queda Harelbeke, el lugar en el que me recuperé definitivamente del susto y me reconcilié con el mundo. Gracias a couchsurfing encontré a Trees & Erik, dos maravillosas personas que tuve la suerte de conocer en este viaje. Viven en una hermosa casa con un montón de áreas verdes, jardín e incluso un bosque, allí aplican la permacultura desde hace como 30 años, son de una generosidad y ternura infinita. Estan super interesados en saber y aprender de ti y de tu país. Las conversaciones podrían no tener fin con ellos y es inspiradora su sencillez y estilo de vida. Trees & Erik se aseguraron de atenderme y alimentarme muy muy bien (tan pronto supo que era vegetariana, Trees decidió prepararme frijoles para la cena, además de otras delicias belgas), su hogar es tan acogedor que decidí quedarme una noche màs. Cuando me fui, me fui con la certeza de que había hecho grandes amigxs y que volvería. Trees & Erik hacen que visitar Bélgica valga la pena.






La vida te sacude un poco cuando viajas :-)

viernes, 7 de octubre de 2016

✩ El camino hacia Lila

Después de St. Valery mi siguiente gran objetivo era Lila. La primera parada en el camino a Lila fue en un camping en un pueblito llamado La Loge. El camino empezó muy fácil, hice varias paradas, comí papas a la francesa en el camino, parecía tan fácil que me confié y terminó haciendose tarde, por suerte en verano oscurece como a las 10pm entonces hay má luz para pedalear. Ya cerca del camping, como a 8km, el cansancio me jugó una mala pasada y terminé dejandome tentar por un letrero que llevaba a otro camping aparentemente más cerca. Me desvié en busca del camping y pedalee como por 4km buscandolo pero nunca lo encontré, luego me tocó devolverme y retomar mi camino aún más cansada y de mal genio, pese a que estaba cerca, la semi-subida que me esperaba se me hizo eterna. Finalmnte llegué al camping y a descansar.

Camping en La Loge
Al día siguiente iba hacia Bethune, mi día no empezó muy bien. Mi celular, que hasta ese momento era mi único medio de navegación estaba completamente muerto, había planeado cargarlo en el restaurante del camping en la mañana pero para mi sorpresa el restaurante estaba cerrado. Decidí irme con la ilusión de encontrar un lugar para cargarlo en el siguiente pueblo, pero el siguiente pueblo era más un pequeño caserio, al igual que el siguiente y el siguiente. Tenía un mapa, solo que uno muy general del norte de Francia, pero por lo menos me ayudó a localizar la siguiente ciudad en el camino, que sí bien me llevaría por el camino más largo, por lo menos tenía grandes posibilidades de encontrar un lugar para cargar el celular.

El panorama no se veía tan mal hasta que llegué a un punto en el que la verma de la carretera estaba en reparación, estaba completamente sin pavimentar y con unos palos clavados en la mitad para poner mayor dificultad al(a) ciclista viajerx... además de unas buenas subidas, que en varios puntos tuve que caminar pues era imposible tomar impulso con todos esos obstáculos. Era imposible tomar la carretera pues había mucho flujo de camiones.

Finalmene llegué a Fruges, el siguiente pueblo grande, fácilmente encontré un lugar para cargar el celular mientras comía algo. Fue complicado pedir algo vegetariano, estaban muy sorprendidos y confundidos, fue gracioso tratar de entendernos en francés, porque en inglés es imposible en pueblitos pequeños. Terminé comiendo papas a la francesa (realmente a la francesa) con ensalada. El café - restaurante tenía un ambiente familiar, todo el mundo parecía concerse e incluso cuando llegaron unos niños nos saludaron a todos de beso, sí, a mi también!!! 

Una vez cargado el celular seguí mi camino a Bethune. En el camino me encontré a unas ciclistas que me saludaron y preguntaron por mi viaje, ellas iban más lígeras así que siguieron adelante, pero como yo iba de prisa al rato las pasé. Me volvieron a alcanzar en un cruce en el que yo estaba mirando mi mapa para saber por dónde seguir y estaban bastante sorprendidas por lo rápido que iba, incluso me preguntaron si mi bicicleta era eléctrica. Se ofrecieron a guiarme por una parte del camino y me dejaron a 12km de Lila. 

Hubo un momento en el que paré al lado del camino a tomar agua y descansar un poco cuando de repente paró un carro y el conductor vinó directamente hacía mi, me tomó un poco de sorpresa, me preguntó si estaba bien, le dije que sí, que solo estaba un poco cansada porque había tendo un día complicado, luego me preguntó si era de warmshowers y le dije que sí, casualmente resultó ser uno de mis anfitriones de esa noche. Acordamos que nos veríamos en la casa y siguió su camino. Cuando iba entrando a Bethune me di cuenta que tenía una llamada perdida de Brigitte, mi otra anfitriona, le devolvì la llamada y me dijo que estaba en su carro buscandome en la carretera para llevarme en su carro a la casa porque su esposo le había dicho que estaba cansada. Yo no lo podía creer!!! como ya estaba tan cerca y yo no pude explicar bien donde estaba acordamos vernos en la casa.


Camino a Bethune

Desde que llegué fueron MUY amables, me ayudaron con las maletas, me ofrecieron agua, pusieron mi ropa sucia a lavar y después de una ducha cenamos. Fue una gran y deliciosa cena con degustación de quesos incluída. Hablamos de sus viajes, especialmente de su reciente viaje en bici a Inglaterra, una historia que empezo en la segunda guerra mundial cuando su pueblo fue terriblemente bombardeado y un soldado británico se llevó un pedazo de la campana de la iglesia para Inglaterra. Brigitte y Bernard viajaron con otrxs catorce ciclistas al sur de Inglaterra a traer de regreso a su pueblo el pedazo de campana que estaba en manos del bisnieto del soldado.


Camino a Lila
Al otro día salía para Lila y hasta esa noche no tenía donde quedarme, puse un mensaje en el grupo de solicitud de hospedaje de última hora de Lila en Couchsurfing y a la mañana siguiente ya tenía donde quedarme, Simon, también cicloviajero había ofrecido hospedarme. El camino a Lila fue bastante relajado, llegué como a eso de las 6pm y con el celular descargado, así que no podía llamar a Laura, una colombiana vecina de Simon a quien él le había pedido el favor de que me abriera. Por suerte, la amabilidad de los franceses no se hizo esperar y después de verme pasando varias veces por ahí, un señor de una tienda al lado del edificio de Simon salió a ver qué neesitaba, solo que no nos entendimos, una señora que pasaba por ahí al vernos todxs confundidos decidió participar en la conversación y al final me dejó llamar a Laura desde su celular.

Esa noche Simon preparó una deliciosa cena, como buen anfitrión ciclista, y me dio muy buenos tips para mis días en Lila, donde me quedría por varios días, y para Bélgica de donde él es. Simon comparte apartamento con Elise y Nawfal, quienes también cenaron con nosotrxs. Fue una muy buena introducción a Bèlgica, ya había oido que los belgas eran muy amables y él lo siguió confirmando.

Después me iría a quedar con la hija de una chica de warmshowers, también en Lila.

viernes, 9 de septiembre de 2016

✩ Virgile y William

En el camino a St. Valery sur Somme de nuevo me sorprendieron varias montañas y mis piernas estaban como ladrillos, sin embargo fue un buen entrenamiento para fortalecer mente y mi cuerpo, después de todo la idea no es bajarme y caminar cada vez que haya una montaña. Hice el esfuerzo y pedaleé una buena subida, mi estrategia fue desviarme hacia lo plano en cada esquina para descansar y tomar impulso de nuevo. Siempre es gratificante subir una montaña, aunque no me gusta y probablemente siempre trataré de evitarlas, lo recomiendo completamente, es un gran ejercicio de meditación, requiere paciencia, esfuerzo, compromiso y perceverancia. Queda una sensación muy positiva cuando se llega a la cima, una sensación que perdura. 

En el camino pasé por La Tréport. La ciudad esta como dividida por el mar y hay como una isla en la mitad (mirar google maps), un puente conecta todo esto,  recuerdo mucho que como no sabía esto pedaleé todo alrededor con viento fuerte en contra en vez de cruzar el puente, me sentí muy tonta cuando vi el puente y entendí cómo funcionaba, pero bueno, cosas como estas pasan todo el tiempo cuando se viaja. Dos minutos después ya no importaba, pues estaba fascinada con la arquitectura del lugar: casas de muchos colores, formas muy diferentes y en frente, el mar. Almorcé en la playa y me quedé un buen rato descansando y disfrutando del paisaje, del momento.

Saliendo de la Tréport me volví a encontrar con Bernard y su familia, no estoy muy segura de que haya sido una coincidencia, pues él estaba muy preocupado de que yo encontrara el camino. Se pusieron muy felices al verme. Fue un corto saludo y seguí mi camino.




Después de más montañas encontré mis carretereas favoritas en Francia, sin carros, delgaditas, en las que se puede avanzar rápidamente y muchas veces impulsada por el viento, el sueño de casi todo ciclista, así llegué pronto a St. Valery sur Somme donde me quedaría con Virgile de Warmshowers.

Virgille había llegado hace quince días de su viaje en bici que duró cinco años. Siempre recordaré que me dijo que le gustaban mucho las montañas pues en la cima siempre la vista es mejor, y tiene toda la razón, pero ese día mi recompensa tras subir varias montañas no fue la vista sino la suerte de poder compartir con él y su padre, fue una corta estadía pero llena de buenos momentos y sonrisas. 

Como buen viajero en bici, Virgile sabe exactamente lo que una viajera en bici necesita. La hospitalidad no se hizo esperar, me dijo que tomara una ducha, me dejó lavar ropa y me dio mucha comida. En warmshowers la hospitalidad se basa en parte en la reciprocidad, pero también en el dar sin esperar algo a cambio. Virgile me dijo que cuando recibió mi solicitud decidió aceptarme pues había recibido mucha hospitalidad y ayuda cuando estuvo viajando en Colombia.

Luego de una ducha fuimos a pasear por la parte medieval de St. Valery. Hay un arco por el que pasó Juana de Arco, un castillo... fuimos a tomar algo al lado del mar, luego a un mirador desde el que se ve la ciudad, también pasamos por un barrio de marineros, la particularidad es que las casas son muy pequeñitas. Fue genial estar con ellos pues eran muy conocedores del lugar y aprendí mucho. Siempre hubo tema de conversación, y aunque al principio William no recordaba mucho inglés pronto empezó a hablar bastante y se fue rompiendo la barrera lingüistica, o igual Virgile nos ayudaba con la traducción. Fue muy interesanate oir de sus viajes, ambos son viajeros y tienen una especie de competencia por los viajes, aunque Virgile gana sobrado después de cinco años viajando, William tiene posibilidades con el viaje que hizo a Afganistan en carro hace años.




Una de las cosas màs maravillosas de viajar es conocer la culinaria en los diferentes lugares que se visitan, aunque no es fácil encontrar lo que es realmente típico en cada lugar dada la globalización de la hamburguesa y del kebab, todavía se puede conocer bastante. Y otra cosa maravillosa es tratar de preparar esos platos cuando se esta de regreso, y eso es lo que está haciendo Virgile ahora que està de regreso. Ese día había preparado musaka, uno de mis platos favoritos, y le quedó deliciosa!! también hizo un postre de manzana típico francés, también muy rico!!

La gran sorpresa de mi visita fue que me llevaran a ver focas en el barco de William. Salímos a eso de las 7am antes de que subiera la marea, estuvimos super cerca de las focas que son adorables!!! y fue muy divertido el trayecto en el barco que saltaba con las olas. De regreso fuimos a La Cretoy, la ciudad al frente de St. Valery, los habitantes de St. Valery solo van allí a admirar su ciudad desde el otro lado y los habitantes de La Cretoy solo van a St. Valery a ver su ciudad desde allí, hay un poquito de rivalidad entre ellxs. El resto de día fue de descanso y Virgile continuó preparando deliciosa comida.







Otra de las ventajas de quedarse con locales es que se conoce màs del lugar, por ejemplo Virgile me habló de los estereotipos que hay sobre la gente del norte de Francia, la cultura Ch'ti y me mostró una pelicula que se burla de estos estereotipos y xe las diferencias entre el sur y el norte, algo que de otra manera jamàs hubiera sabido. Virgile es el guía perfecto, pues se esfuerza porque tengas una provechosa estadía. 

Por mi me hubiera quedado más tiempo, la pasé muy muy bien con ellos y quedé super agradecida. Queríamos tocar algo de música ya que Virgille tiene una colección de flautas que compró en su viaje y yo tengo mi ukulele, pero había que dejar una razón para el reencuentro, pues en verdad espero verles de nuevo!!! 





viernes, 2 de septiembre de 2016

✩ The biggish bike trip en francés

El siguiente país que visitaría era Francia. Crucé por un ferry no muy conocido que va de Newhaven a Dieppe. En el camino de Brighton a Newhaven hay una cicloruta costera excelente que facilita una buena parte del camino. 

Salí con mucho tiempo para evitar retrasos, era lo mejor teniendo en cuenta que me estaba perdiendo casi cada esquina, pero no ese día, llegué a Newhaven en menos de dos horas y tuve casi cinco horas para descansar pues el ferry salía casi a las 12pm.

Los cruces fronterizos siempre son un dolor de cabeza para lxs colombianxs (papeleo, preguntas, revisión de equipaje), por eso en parte también quería llegar con tiempo y estar tranquila. Las noticias no pintaban muy bien por esos días, el cruce de Dover a Calais estaba super trancado pues la inmigración francesa estaba muy estricta con el chequeo debido a los atentados, así que iba preparada para largas filas y estrés. Por suerte fue todo lo contrario, la mayoría de tiempo estuvimos solo como tres personas en la estación, cerca de las 11pm empezaron a llegar unos más y varios ciclistas: una familia francesa de cinco, unos no muy ciclistas (tener solo alforjas atrás o maletas en la espalda es una buena manera de distinguir) y poco amigables, uno de Noruega muy cansado y otro que conocí después cuando ya estabamos en Francia.  


El embarque fue rápido y sencillo, cero filas o retrasos. El paso dura cinco horas, sabía que no me dormiría sino como en dos o tres horas, así que preferí escribir en mi blog. El desembarque fue un poco más lento por el control migratorio, pero los ciclistas no tuvimos que esperar tanto, yo me hice de últimas porque sabía que lo mio tomaría más tiempo. Alisté toodos los papeles que llevaba y crucé los dedos para que todo estuviera bien. Los otros ciclistas pasaron super rápido, en mi caso el oficial tuvo que revisar seguramente si necesitaba visa o no, hacer un registro y así, pero me aprobó sin problemas y sin siquiera revisar un papel!! The biggish bike trip continuaría en Francia!!!!!

Todxs los ciclistas desaparecieron rápidamente menos Jerry de Inglaterra, un viajero bien particular que viaja lento, sin fecha limite, con muuucho equipaje y con Pippa, una perrita. Este es su blog: https://nomadjerry.com. Jerry es un verdadero nomada, ha viajado por casi todo el mundo desde muy pequeño y no tiene intensiones de parar, es por eso que su bici es tan pesada pues realmente es su casa, tiene repuesto para casi todo, incluso me dio uno de sus lazos de repuesto para remplazar uno que perdí mientras sacaba los papeles para mostrar en inmigración. Carga maquina de coser (de las pequeñitas.... :s), equipo de pesca, dos opciones de carpa, entre muchas otras curiosidades, por eso le es dificil hacer más de 35km al día o pasar desapercibido, todo el mundo queda asombrado con su vehículo.



Hablamos un buen rato de nuestros planes, tomamos un café y esperamos a que amaneciera, luego él se iría a buscar un camping y yo para un hotel pues cumpliendo los requisitos de entrada en la zona shengen, tenía reserva en un hotel (pero solo para esa noche jiji ;)). La habitación no estaba lista aún, mientras fui a explorar Dieppe o más bien a buscar qué comer, lo primero que comí fue un croisant que me atrajó con su olor de pan fresco típico francés. 

Empecé a caer en cuenta de que mis once meses en Inglaterra realmente habían terminado, no más Bournemouth ni Southampton, no más inglés o cleaning, no más Spanish lessons, no más pic nics en la playa ni casitas de colores, no más pounds, no más Jurassic Coast o New Forest... atrás quedaban amigos que no vería en un bueeen tiempo, todas las subidas y bajadas, ilusiones y desilusiones, eso sí, quedan las ganas de volver.

El ambiente era tan diferente, era en parte como un sueño escuchar el francés, ver los contrastes, una nueva arquitectura, ir a un supermercado y ver los productos tan diferentes. Un ferry me llevó a un mundo nuevo en cinco horas y me dejó ahí con un hogar de dos ruedas. El reto se ponía más complejo y yo feliz lo acepté.


Dieppe - Tout va bien

Ese día fue de descanso total, o màs o menos, a veces pienso que viajar es un trabajo de tiempo completo, tenía que lavar ropa, planear ruta, enviar mensajes a hosts de Warmshowers, buscar proyectos en Workaway y así...  

Al otro día comenzó el 'biggish bike trip' en francés, recordando un poco lo que es viajar en bici en Francia, las montañas al lado del mar, entender que viajar al lado del mar no significa plano, los rollos de heno, paisajes bucólicos, gente que no entiende tu francés y gente que no puede parar de ayudarte. Salí retrasada de Dieppe porque me perdí un buen rato buscando un Decathlon para comprar gas para cocinar esa noche. Encontré unas buenas subidas que no esperaba y que me retrasaron bastante, pero la mayor parte del tiempo anduve por una ruta bien bonita y casi sin carros. A eso de las cinco estaba lloviendo y ya estaba un poco cansada así que decidí buscar un camping como a 15km antes de mi destino en Criel-sur-Mer.



Le pregunté por un camping a un señor que pasaba por ahí y casualmente iba para el camping en el que se estaban quedando él y su familia asì que me fui con él. Fue muy bueno encontrarlo porque fue suuper amable y servicial, cuando estaba poniendo la carpa empezó a llover y él me cubrió con un parasol mientras la armaba, luego su papá me trajó otro parasol los cuales fueron muy útiles para poder cubrirme de la lluvia mientras cocinaba. Estaba muy contenta en mi primera noche de camping, pese a que comprobé que mi carpa es demasiado pequeña. Era la primera vez que acampaba sola. Fue chevere cocinar, hice arroz con amaranto y una ensalda de tomate y pepino. De nuevo Bernard me ayudó pues mis habilidades planeando no llegaron al punto de poner un encendedor en mi equipaje para encender el gas. Después fueron por pizza y me ofrecieron una completa, también me dejaron cargar mi celular en su remolque. Ahhhh la hospitalidad de la gente!!!!






Al día siguiente iba hacia St. Valery sur Somme. Otra gran experiencia me esperaba. 


lunes, 21 de julio de 2014

✩ Primeras cicloventuras

Estas son las historias de los primeros días en bici, van a ver cómo poco a poco nuestro viaje fue tomando forma.

http://www.cicloventuras.blogspot.fr/2014/07/thank-you.html

http://www.cicloventuras.blogspot.fr/2014/07/un-dia-en-lecture.html

Después de todas las cicloventuras que vivimos en nuestros primeros días y que afortunadamente siempre terminaron con un final feliz, Toulouse nos parecía esa recompensa que toda persona espera después de un gran esfuerzo. 

Nuestra llegada a Toulouse tuvo su toque curioso de hospitalidad, esta vez gracias a un ciclista àngel de la guarda que casi por arte de magia cambio su rumbo y decidio guiárnos por todas las ciclorutas desde varios km. antes de Toulouse hasta un lugar central donde pudieramos ubicarnos facilmente para encontrarnos con nuestros amigos. 

Una vez en Toulouse, empezaron los reencuentros!! Las primeras noches nos hospedó Simona a quien había conocido en Cuba algunos años atrás, las noches siguientes nos hospedó Vincent, un amigo de Laura J. que había conocido en Brasil. Fue genial encontrar manos amigas y un lugar acogedor después de unos días dificiles, además que fueron super hospitalarixs con nosotras. Pasamos momentos super bonitos mostrandoles algo de la cocina colombiana e intercambiando experiencias de vida con Vincent y Elizabeth. Esas son las particulares conexiones que se crean cuando viajas, no sabes cuáles van a perdurar, cuáles son pasajeras, son las vueltas de la vida las que deciden con quien tienes un feliz reencuentro.





A Toulouse la conocimos de lado a lado gracias a las bicis, no solo porque fueron nuestro medio de transporte, sino porque atravesamos la ciudad varias veces para completar nuestro equipo, así que entre ires y venires apreciamos sus canales, la hermosa arquitectura, el Capitolio y le pusimos alforjas al frente a las bicis para equilibrar mejor el peso y pedalear mejor :-)







Después de los días revitalizantes en Toulouse retomamos las cicloventuras, tomamos la famosa ruta de bicis que sigue todo el canal de Midi desde Bordeaux hasta Beziers.





El primer día fue sencillo, avanzamos bastante porque la ruta está en muy buen estado y estabamos fascinadas con la atmosfera del canal alejado de los carros, rodeado de árboles gigantes que te dan sombra, hermosos y tranquilos patos y las pintorescas embarcaciones que adornan el camino. Esa noche descansamos en Gardouch, un pueblito cerca del canal, una familia nos dejó acampar en su jardín. El día siguiente también avanzamos sin problema, pasamos por la hermosa ciudad de Castelnaudary y acampamos a la orilla del río al lado de las embarcaciones, en un hotel mil estrellas.


Castelnaudary
Llegamos a Carcassone!!
Fue el tercer día, al cambiar de departamento, cuando las cosas se complicaron un poco, ya que la ruta desmejoró significativamente. Sin embargo, logramos llegar a Carcassone (nuestro principal objetivo del canal) antes del medio día. Nos ubicamos en un camping para poder conocer la ciudad con tranquilidad y porque aveces hace un poco de falta tener un lugar fijo para pasar la noche, tomar una ducha y eventualmente conocer otrxs viajerxs... pese a que luego hay que apretar un poco el presupuesto.



Carcassone fue la primera ciudad turistica q visitamos desde que empezamos el viaje en bici, es super famosa por albergar un castillo - fotaleza del medio evo, bastante conservado e impresionante. Lastimosamente, adentro basicamente está destinado al comercio y los precios son cero amigables con el presupuesto de unx ciclista, por lo que fue un poco tortuoso pasear por todas las calles sin probar ninguno de los pasteles exóticos que se exhibian en las vitrinas e incluso debemos confesar que envidiamos sobre manera a todxs los niños que comian helados, crepes y un sin fin de golosinas patrocinadas por sus padres :-( Todo fue un poco más triste después de la tormenta que llegó cuando salimos del castillo... jejeje en verdad sí nos gustó Carcassone y lo más importante: aprendimos a resistirnos a postres, helados, crepes, tortas de café.... cuando viajas con bajo presupuesto. Si superamos Carcassone superamos cualquier cosa.



Dulces custodiados :(




Al día siguiente retomamos el Canal du Midi, pero esta vez la ruta no fue nada amigable, después de la lluvia estaba completamente encharcada y era imposible pedalear a una velocidad decente, así que no avanzamos casi nada y terminamos super cansadas por el esfuerzo. De nuevo acampamos a orillas del canal.




Al día siguiente la ruta se pusó aún peor, así que después de recorrer unos pocos metros abandonamos el canal y tomamos carretera normal hacia Beziers, de ahì en adelante fue un día genial: avanzamos la mayor cantidad de kilometros en todo el viaje y tuvimos nuestra recompensa en Beziers!!!! (Les contamos en el próximo articulo :-) )

El canal du midi nos dejó la enseñanza de que no podemos esperar que el camino siempre sea fácil, incluso si es una famosa ruta de bicis, cada día podemos encontrar una piedra en el camino que encadene y desencadene una cicloventura, ese es uno de los encantos de viajar en bici: aprendizajes para la vida cada dìa!! :-)