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martes, 25 de diciembre de 2018

✩ Confesiones de una viajera

Este es un artículo que tengo pendiente desde hace mucho tiempo. Al día de hoy se siguen acumulado más y más razones de gran peso para hacerlo, así que aquí voy. 

Hace unos días leí el post de una compañera por facebook contando una horrible experiencia que tuvo en un viaje en la casa de su host de couchsurfing. El sujeto le ofreció dinero a cambio de acostarse con él, su excusa el ver la reacción de indignación de mi compañera fue que pensó que como era latina, tal vez le podía servir la plata. Esto sucedió en Europa del norte. 

Sobre casos como estos escucho, leo y converso casi a diario. Me frustran sobre manera, me duelen y me estremecen porque he estado ahí. Por eso, en apoyo a todas esas valientes chicas que se han atrevido a hablar, he decidido contar algunas de mis historias.

Ser mujer no es fácil. Salir de tu casa a coger el bus, caminar cinco cuadras por las que tienes que aguantarte hombres, que para mi son asquerosos, diciéndote cosas, lleves o no lleves falda. Alguna vez hasta me tocaron la cola esperando el bus. Ya estoy muy cansada de eso, y quiero que cambié, así que creo que ha llegado la hora de dejar de quedarnos calladas, por eso cuando puedo también les respondo y esa respuesta es mi forma de hacer catarsis, creo que funciona, siempre quedan como sorprendidos. Es que a una le toca ponerse a educar los hijos ajenos. Sin embargo, hasta hace no mucho aguantaba esos actos de violencia cotidianos de alguna manera que ni sé cómo. Nunca me hice llamar feminista, aunque respaldaba el movimiento. Fue viajar lo que me hizo querer respirar feminista!!! 

La primera vez que sospeché que algo estaba mal fue en Ecuador en el 2012, -no se me olvida- era mi segundo viaje "sola", pero aún estaba "joven", tenía 21 años. Cuando me estaba registrando en un hostel, la dueña me dijo con cara de preocupación y en parte reproche:  "¡y está viajando solita!". La frase me quedó sonando. La verdad, en medio de mi inocencia no entendía bien que me quería decir, ¿acaso viajar es una actividad extrema? ¿solita? Yo no me sentía solita ¿acaso las personas siempre andan acompañadas?. ¿Y por qué el diminutivo? Sé que en nuestras culturas son muy comunes, pero tampoco es que fuera una niña! Confío en mi intuición y ese solita tenía mucho más implícito. Me parece que ese tipo de expresiones están reservadas para las mujeres. 

El caso es que seguí viajando: Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina, países diferentes, misma cuestión: "niña, viajera, solita". ¡¡No, no, no!!. Las mujeres no viajan solas, las mujeres viajan con hombres o no viajan. Es porque nos corresponde a nosotras el tema de la seguridad, de la precaución y, obviamente, el cuidado de la casa. Las mujeres se quedan en la casa, así los hombres no violan, no matan, no acosan. Si esas cosas pasan, la culpa es de ella. Me costó lágrimas viéndome en mujeres viajeras asesinadas y violadas poder entender que esa pude haber sido yo, y que en este sistema, las mujeres no viajan solas. Muchas no estaban solas, pero si viajas con otra mujer, eso no cuenta. 


Pues no. Las mujeres sí viajamos y viajamos como se nos da la gana. Me encanta decirlo así, léase con todo el énfasis, es necesario. Solas, acompañadas por mujeres u hombres, en bicicleta, a pie, a dedo, jóvenes, viejas, con hijos, en fin.  Y es que viajar finalmente es ir de un lado al otro, ¿en qué clase de sociedad vivimos si las mujeres no podemos hacer eso?! 





Viajamos. Mi siguiente viaje fue acompañada, en bicicleta y por Europa. En general me sentí bastante segura, pero no faltaron cosas. Un día estábamos pedaleando por una famosa y concurrida ruta de bicicletas en Francia cuando empezamos a notar que un hombre nos perseguía, se nos adelantaba y nos esperaba y en una ocasión se estaba tocando al lado de la carretera. Fue horrible. Con mi amiga no sabíamos que hacer, tuvimos que cambiar completamente nuestros planes para poder perderlo y no arriesgarnos a quien sabe qué. 

El viaje continúo. A veces la gente se nos acercaba a hablarnos y el 99.9 de las veces era muy agradable. Un día, una pareja se nos acercó y creo que hasta nos gastaron un helado. Estábamos hablando de nuestro viaje, que por lo general causaba admiración, todo el ejercicio, lo recursivas, en fin. En esas no sé que diablos le dio entender al señor que podía tocarme la pierna para ver si estaba bien durita por tanto pedalear. Este es el tipo de cosas que se pasan por alto, que se normalizan. Yo no me sentí nada bien con un extraño tocándome y tanteandome la pierna. ¡¡Qué le pasa!! Sin embargo, no dije nada... 


Seguimos. Llegamos a Turquía, en Estambul nos hospedaron dos hombres maravillosos, pero enfáticamente nos dijeron que no podíamos viajar en bicicleta en Turquía. Una chica había sido asesinada no hace mucho y parecía que ellos estaban dispuestos a secuestrar nuestras bicicletas para que no lo hiciéramos. Así es la situación de las mujeres en Turquía. ¿Hubo más cosas? Sí, y seguro que muchas las pasamos por alto. 



Ya de regreso en Colombia, me pasó algo bien curioso con un amigo. Él me estaba contando que quería hacer un viaje en bicicleta en Europa. Yo, acabando de vivirlo, lo estaba animando a hacerlo. Pero su respuesta no fue la esperada. Él me decía que era muy difícil por el dinero, el hospedaje, en fin. Yo le insistía en que era posible, pero él insistía en que era supremamente difícil porque había que pensar en muchas cosas, que él había leido blogs y que era complicado. No obstante, el estereotipo dominante es el del hombre viajero, explorador, aventurero, sin miedo, que no se bara. Él quería hacer el mismo viaje que yo acababa de hacer, él probablemente tenía más recursos que yo para hacerlo más los privilegios de ser un hombre y además tenía mi experiencia que yo estaba dispuesta a compartir con él, pero al parecer eso para él no significaba nada, no era útil, no era un punto de referencia. Yo me sentí completamente ignorada. Nunca entendí bien lo que pasó ese día hasta que una amiga me contó que le había pasado algo muy parecido con otro hombre. Como mujeres viajeras habíamos sido ignoradas. Entre las dos tratamos de descifrar lo que sucedía y al parecer nuestras experiencias y consejos de viajes no valen. 


Dos años después, estaba viviendo en Inglaterra, trabajaba en un restaurante indio. El cocinero era de Bangladesh, siempre me pareció muy amable y respetuoso, parecía tímido y como triste. Yo siempre fui muy amable con todos los que trabajaban ahí y trataba de estar en buena actitud aunque odiara ser mesera, tal vez se me salía un poco la colombianidad y fue mal interpretado. Hacía diciembre el cocinero se iba a ver a su esposa e hijos en Bangladesh, pero el desgraciado no se pudo ir sin hacer su escena. Me acorraló en la parte de atrás del restaurante y trato de besarme. Es la cosa más desagradable que he vivido, por suerte el asqueroso paró gracias a mi forcejeo y no pasó a mayores. Cuando regresó yo ya había renunciado y nunca lo volví a ver. Desde ahí, sé que mi actitud hacía los hombres ha cambiado radicalmente. Mi curiosidad por conocer personas otras culturas, cuando se trata de hombres, está más marcada por la desconfianza y los estereotipos que por otra cosa. Obvio que quiero que eso cambie, pero primero ellos tienen que querer cambiar.


Imaginen que esto le pasa a muchas mujeres que no tienen otras opciones y no pueden renunciar. Imaginen que todas mis amigas que habían trabajado en restaurantes indios en Inglaterra vivieron situaciones similares. 


Pese a todas los pronósticos, volví a viajar sola, de nuevo en bicicleta, de nuevo en Europa. Hay que decir que Europa es posiblemente el lugar más seguro para viajar, pero no está libre de machismo... Es tan así que una cosa que me impactó fue le incapacidad de un hombre por entender que estaba viajando sola en bicicleta. Su inglés estaba bien, ese no era el problema. Paré a almorzar en sus restaurante y me empezó a hacer preguntas: de dónde era, qué hacia por ahí... en fin, yo le respondí muy sencilla y claramente lo que estaba haciendo, pero él no entendía y casi que agregaba cosas que yo nunca había dicho para poder entender, cosas como: "ah, entonces alguien te está esperando en Roeselare (la siguiente ciudad)" o "Te quedaste atrás de tus amigos". Después llegó un amigo  de él y le contó que yo estaba viajando con unos amigos, que me había quedado atrasada y que ellos me estaban esperando en el siguiente pueblo. ¡¿Qué?! Nunca llegué a comprenderlo, mi conclusión fue que el señor o no estaba bien o sencillamente no podía llegar a entender que una mujer pudiera viajar sola en bicicleta.


Más adelante encontré a un chico en Brujas, él muy amablemente se ofreció a mostrarme la ciudad. Todo iba muy bien y el chico parecía normal hasta que hizo el comentario innecesario: me empezó a hablar insistentemente de sus ahorros antes de invitarme a su casa. Una latina podría necesitarlos, pensaría. 

En Amsterdam estaba súper entusiasmada por hacer un video de la movida en bicicleta. Estaba en esas, en pleno centro de la ciudad, cuando un hombre se me acercó, yo traté de evitarlo pero no funcionó, empezó a preguntarme mi nombre y nacionalidad, le di un nombre falso y le dije que era colombiana, me empezó  a hacer proposiciones y hacerme sentir incómoda, me defendí fuertemente mientras me alejaba y me seguía gritando cosas horribles. Quedé asustada, solo me fui de ahí en mi bici y ni me dieron más ganas de grabar ningún video. 



Luego llegó la hora de viajar a India. Ya antes de viajar los comentarios eran fuertes: "¿Vas a India, quieres que te violen? Increíble pero cierto... Por fortuna, también recibí comentarios de apoyo y muchos consejos. Había miedo, pero muchas ganas. No fue fácil, realmente no es fácil viajar en India sola. Así que cuando encontraba alguien con quien viajar, era muy tranquilizante, podías dejar de tener ojos en la espalda y a los lados por un momento. 


En una sociedad tan tradicional como la india, viajar sola significan muchos ojos acusadores viéndote como si fueras lo peor, estar expuesta a que en las multitudes te toquen la cola, a que te vean como una pobre mujer que no ha logrado casarse y tener hijos, o como una mujer que está buscando marido en tierras extranjeras, y a más cosas horribles que por suerte no me sucedieron. 


Existe una estafa muy común en los restaurantes en la que afortunadamente no caí: primero te dan un menú con unos precios, a la hora de pagar te cobran mucho más de lo que costaba lo que habías pedido, tú te quejas y te muestran otro menú con los precios más altos, es ahí cuando llega la hora de hacerte respetar e insistir y si es necesario subir la voz hasta que te muestren el otro menú y lograr pagar lo que se suponía inicialmente. Siempre tuve curiosidad de saber cómo funciona esta estafa para los hombres. 

Muy a menudo sentí que los hombres indios nos ven como si fueramos unas tontas, -si, lo sé, no todos, no se puede generalizar, pero estoy hablando de lo que sentí-  no importa que hayas sido capaz de llegar hasta allá desde el otro lado del mundo, eres un ser inferior. Así que ellos ya tienen preparada una estrategia a ver si caes y te tranzas por el sueño de tener un esposo indio (jaja). Empiezan con la estrategia de querer ser amigos, aprender de tu país, tu idioma, siguen con el tema de la espiritualidad, que su guru les dijo... (sí, así de estúpidas nos creen), que bla bla bla, caminan a tu lado por cuadras y cuadras... tampoco les importa que tengas novio, ellos creen que son mejores que cualquier persona que puedas haber dejado en casa, si estás viajando es sencillamente porque no eres feliz. Y así, de intimidación en intimidación van por la vida de turista en turista, y así te vas curtiendo hasta que aprendes a alzar la voz y a espantar con las miradas. 

En la India es muy importante cuidarnos entre todas. Ya escribiré más al respecto. 



Soy viajera, he viajado muchas veces sola y confieso que tengo miedo. Confieso que no ha sido todo el tiempo fácil, confieso que he dudado tres y hasta cuatro veces antes de viajar otra vez. Confieso que cuando pienso en las veces que hice hitchhiking o que me quedé con desconocidos, pienso que tal vez hubiese sido mejor no hacerlo. Confieso que si tuviese una hija, me daría mucho miedo que viajase sola. 

Todo esto no para decirles que no viajen, todo lo contrario, es para decirles que somos capaces de superar todo esto y mucho más. ¡¡Sí podemos ser mujeres viajeras!! 


Lo encontré en facebook en mujer semilla

Dedicado a todas las chicas que nos han dejado este año #NiUnaMenos y a las que estamos #NoEstamosSolas #HermanaYoTeCreo #LoQueEsConUnaEsConTodas 





sábado, 3 de agosto de 2013

✩ Voluntariando en el camino



Muchxs no tienen idea sobre la existencia de los voluntariados, otrxs han oido, están interesadxs, pero no tienen mucha información;cv a otrxs sencillamente no les interesa. Personalmente, desde hace varios años, me ha llamado la atención el tema, así que empecé a averiguar e informarme descubriendo que el mundo de los voluntariados es mucho más inmenso, diverso e interesante de lo que se puede pensar en un inicio. La idea de esta entrada es hacer una pequeña introducción a los voluntariados, dar algunas ideas o por lo menos generar curiosidad respecto al tema..  

Para hablar desde mi experiencia e irles contando las diversas opciones de voluntariado que he encontrado en el camino, nos ubicaremos en el 201X, año en el cual decidí salir del país en búsqueda de otras culturas, nuevos amigos, otros sabores, colores, en busqueda de otros mundos… la idea no era solo viajar, sino poder conocer verdaderamente la cultura, en lo posible poner un granito de arena y de paso experimentar qué es estar fuera de casa, conocerme fuera de mi zona de confort. Así que empecé una exhaustiva busqueda de voluntariados en Perú y Bolivia, los destinos principales de mi viaje…

En ese primer momento lo que encontré fue voluntariados en ONGs que se han establecido en esos países, en los cuales pagas desde aproximadamente 400 dolares para poder participar, con varios requisitos para ser aceptadx y en los cuales por lo menos tienes que permanecer 2 meses. Las labores, por lo general, son refuerzo escolar y acompañamiento de proyectos. A cambio recibes hospedaje (no en todos los casos) y/o alimentación y/o ayuda para establecerte en el lugar y un certificado de tu participación. Parece una muy buena opción si tienes 400 dolares en el bolsillo, más el dinero que necesitas para tus gastos diarios, hospedaje, pasajes, etc. 

Fue inevitable para mi pensar: "¿Pagar por trabajar?, ¿no es un poco ilógico?"; aunque no era exactamente "trabajar" lo que iba a hacer, además el dinero se usaría para una buena causa y sería una gran experiencia… En fin, en cualquier caso no es una opción para alguien de bajo presupuesto. 

Ya en el viaje se dieron algunas opciones de voluntariado y conocí más sobre el tema. Ser voluntarix, cada vez es más y más común. La primera opción fue en Cusco, ayudando a entregar donaciones de ropa a una comunidad. Esa experiencia valió mi viaje por si sola, fue un día muy especial, lleno de amor, aprendizaje e inspiración. Si eso es lo que pasa cuando eres voluntarix, seguiría buscando opciones.




La segunda opción se dio en Cochabamba, encontré un lugar que ofrecía hospedaje a cambio de ayudar en algunas actividades y una colaboración en dinero. Las personas del lugar tenían intención de generar un cambio social, se hablaba todo el tiempo de "revolución" y pude conocer algunas problemáticas de Bolivia, lo cual fue bastante interesante. Sin embargo, las actividades eran muy limitadas, e incluso se le cobraría un aporte a lxs niñxs que participarían, lo cual me generó bastante desconfianza en el proceso, por esto y otras cosas que no vienen al caso en este momento, solo me quedé por 7 días. Creo entonces que es necesario investigar muy bien y no dejar de lado la visión critica, creo que no falta el que trata de sacar provecho o tiene otras intenciones con este tipo de proyectos. 

Las dos opciones las encontré por Couchsurfing, no es una página de voluntariados, pero encuentras todo tipo de personas y actividades en este sitio, incluso grupos para encontrar voluntariados, el punto es, que en cualquier momento se puede dar la opción de hacer una acción voluntaria, es cuestión de tener disposición e investigar. Sin embargo, hay sitios en internet especializados en el tema, puedes encontrar voluntariados gratis, clasificados en areas de tu interes, por ubicación geografica e incluso por tipos de población, por ejemplo idealist.com. 

Siguiendo con la historia, por razones de tiempo y dinero -aveces es más costoso quedarse en un sitio que estarse moviendo de un lugar a otro- el viaje por Bolivia y Perú terminó sin más voluntariados, pero con una firme intención de seguir buscando opciones y que mejor que hacerlo en mi país. Entonces destiné unos días para ir a ser voluntaria. Mi lugar objetivo era Viracocha, una finca orgánica y permacultural que alimenta a niños y niñas de escasos recursos; en el viaje anterior, alguien me había hablado muy bien del proyecto y no podía esperar para conocerlo. Aprovecharía de paso para viajar un poco, otra maravillosa ventaja que puede venir de mano de los voluntariados. 

Desde ese momento, esta se convirtión en mi pagina de cabecera para encontrar voluntariados: http://caminosostenible.org/. La mayoría de opciones que se encuentran en esta página no necesariamente estan muy relacionadas con un trabajo con la comunidad -aunque esto es relativo-, son más voluntariados en fincas orgánicas y ecoaldeas, pero en ese momento me interesaba resto eso, quería aprender sobre sustentabilidad, permacultura, alternativas al sistema, etc., después de todo, si aprendía sobre esto, probablemente luego sería más útil en otro tipo de proyectos. Este tipo de voluntariados son más como un intercambio, se intercambia trabajo por conocimientos, por comida, por vivienda; es una visión diferente del mundo, disfrazada de voluntariado, donde no se trabaja solo por dinero, sino para aprender, acercarse a otras personas, a otros estilos de vida y tal vez para apoyar a personas que le estan apostando a alternativas anticapitalistas. 

Finalmente en ese viaje no pude conocer Viracocha, pero por Camino Sostenible encontré otra opción: Aldea Feliz, una ecoaldea en San Francisco Cundinamarca, como a hora y media de Bogotá. Allí pagaba al día $7.000, me hospedaba en carpa y tenía las 3 comidas. El trabajo era de 8am a 1 y de 3 a 5pm. La Aldea fue una gran escuela: la convivencia, la organización, conocer sobre ecoaldeas como alternativas sostenibles, alimentación vegetariana, baños secos, bioconstrucción, vivir en una carpa por 12 días, voluntariados en si mismos, etc. Conocí muchas personas y mi visión se hizo más amplia. 



Algunos meses después se dio el voluntariado en Viracocha, fue tan provechoso  como lo esperaba, aprendí bastante de permacultura, encontré gente con historias super interesantes y disfruté de un lugar lleno de magia y cosas por conocer como San Agustín. Allí el voluntariado fue completamente gratis, incluía almuerzo y hospedaje, se trabajaba de 7 a 12 del día. Las actividades eran sembrar, hacer control de plagas, revolver el compost, cocinar y otras que se presentaran eventualmente. Aqui más información sobre esta bonita experiencia: http://labusquedadelcamino.blogspot.com/2013/06/san-agustin-y-viracocha.html.




Después de esas experiencias, mi gusto por el campo se despertó, es un estilo de vida muy saludable, muy tranquilo, desde mi punto de vista, más coherente con las necesidades del hombre. Pero bueno, mi vida se desarrolla en la ciudad, así que tenía que buscar opciones allí. 

Buscando, buscando, encontré una ONG que estaba buscando voluntarixs -me enteré de nuevo por Couchsurfing, muchos todavía se preguntan por qué me gusta tanto CS… -. En un principio me entusiasmó la seriedad que le parecían dar a los voluntariados, evaluaban tu experiencia, tus cualidades, lo que podías aportar e incluso te hacían un test de personalidad. Pensé que me estaba enfrentando a una gran opción para poner aprueba mis habilidades como voluntaria. Después de las pruebas te dan a escoger entre algunos proyectos, de acuerdo a tu zona y a tu área de trabajo. 

Escogí una fundación que trabaja con jóvenes que han cometido delitos y que deben cumplir una sanción consistente en asistir a este sitio semanalmente con la intención de darles asistencia psicológica, estar pendientes de su evolución después del delito y ayudarlos a buscar un trabajo con la comunidad para reparar el daño que causaron. Mi trabajo allí sería ayudar en talleres, solo acompañamiento o desarrollandolos por completo. Me entusiasmaba bastante la idea de desarrollar talleres sobre temas ambientales o sobre educación para la paz y efectivamente se dio la oportunidad en varias ocasiones. Era dificil trabajar con lxs chicxs, pero al mismo tiempo era un reto interesante. 

Estuve allí como por 2 meses, hubo cosas muy gratificantes, como ver a lxs chicxs divertirse en los talleres, incluso decir que fueron cheveres y que aprendieron bastante mientras jugaban. Pero también me desanimaba mucho ver como un espacio en el cual se podian hacer tantas cosas con estxs chicxs, simplemente se desperdiciaba. Es diferente ser voluntarix a trabajador, yo estaba allí porque realmente me interesaba el tema de los jovenes y el sistema penal diseñado para ellxs, después me llamó aún más la atención el tema al ver que todo era cuestión de falta de oportunidades, que ellxs realmente querían cambiar y empezar de nuevo; pero para algunas de las personas que trabajaban allí era más cuestión de salir del paso y cumplir con el papelerio que tenían que llenar, que era ciertamente extenuante; nunca había continuidad en los talleres, por lo que perdian casi todo su sentido y todo cambiaba de un momento a otro. Hubo situaciones con las que no me sentí cómoda para nada, como cuando lxs chicxs tenían que barrer la tierra en el parque, no tenía ningún sentido. Aveces todo era más por aparentar que se hacía algo, por lo que lxs chicxs con más razón entraban en esa dinámica de ir, aguntarse las dos horas e irse a seguir en lo mismo. Todo se entorpecía por lo burocratico del proceso y perdí la fe, por lo que no ví sentido en quedarme ahí. Apendí mucho, y se que no se trata solo de abandonar, pero si en buscar más opciones, así que eso hice. Aún tengo muy presente que esxs chicxs merecen y necesitan oportunidades, así mismo necesitan un proyecto que en verdad pueda brindarselo. 

La anterior experiencia me dejo la sensación de que tal vez ese tipo de voluntariados no pueden llegar a ser tan productivos como deberían o podrían ser, además de estar dentro de un marco asistencialista. Así que decidí buscar, o más bien dejarme encontrar, por otro tipo de proyectos que a la final también son voluntarios: con algunxs conocidxs iniciamos Ecorevolución Bogotá, empezamos a hacer talleres de conscientización sobre temas ambientales. A la final quienes más hemos aprendido somos nosotrxs mismxs, cada cosa lleva a más cuestionamientos y entre todxs nos complementabamos. Ha sido un espacio super provechoso para todxs y es genial encontrar gente con las mismas preocupaciones e intereses. 




Al mismo tiempo me empecé a involucrar con Tunjuelo Popular, un colectivo de educación popular, un tema nuevo que me ha cautivado. La actividad de Tunjuelo consiste en hacer Pre Universitarios y Pre Icfes para jóvenes que no pueden asistir a una educación de la mejor calidad para brindales más oportunidades de acceder a la educación superior o mostrarles otras opciones de vida. 

En estos dos últimos proyectos he encontrado mucha entrega, hay proyectos de vida y sueños involucrados, más que un simple hacer por deber, lo que para mi les da mucho más valor...

Ese ha sido mi recorrido por el camino de los voluntariados y creo que esta entrada seguramente tendrá una segunda parte. Para mi los voluntariados han sido super importantes para ver que quiero, que no quiero, para encontrar mis verdaderos temas de interés, alternativas para mi proyecto de vida e incluso para encontrar gente con la que puedo generar redes y complementarme todo el tiempo. Veo ser voluntaria no solo como un medio, sino como un fin, es inspirador en un mundo donde todo se mueve con dinero. 

Encontraras algunas otras herramientas aqui:  http://labusquedadelcamino.blogspot.com/p/recursos.html



miércoles, 16 de enero de 2013

✩ Perú: algo más que Machupicchu

Estoy segura de que existen cientos de blogs donde ya se ha tocado el tema de Cusco, Machucpicchu, Mancora, Lima, Arequipa, Islas Ballestas, Paracas y la Huacachina. Y si, es que Perú es uno de esos lugares que no se pueden dejar de visitar en esta vida, de ahí que todo el mundo hable de el. Es por eso que voy a tratar de no repetir lo que ya ha sido dicho, sino más bien contar algunas de las experiencias más interesantes, pero no tan turísticas que tuve.


Mancora
Trujillo:: la mejor introducción

Luego de estar viajando por Perú no lo puedo imaginar de otra manera que como un inmenso parque arqueológico y de eso Trujillo es una excelente introducción.

Cami y Mario
Mi viaje por Perú inició en Mancora, el lugar donde se armó el equipo: Cami, Mario y yo. Después de estar algunos días allí nos fuimos a explorar Trujillo. Llegamos como a eso de las 8am y encontramos fácilmente un hostel no muy lejos del terminal, se llamaba Mochilero (15 soles) y sus administradoras eran unas chicas súper amables que nos hicieron un muy buen descuento. 

La zona en la que se encuentra Trujillo fue habitada por dos civilizaciones muy importantes del antiguo Perú:: Moche y Chimú, de allí que sea un importante centro arqueológico. 

Visitamos las Huacas del Sol y la Luna: La primera funcionó como centro-político administrativo y la segunda como centro ceremonial de la cultura Moche. En el lugar hay un museo con muchas piezas que han sido halladas en la zona y algunas explicaciones sobre la civilización. 





Perro peruano 
Un lugar super recomendado es Chan Chan, la más grande ciudad de barro de la America pre-hispanica. Se considera que fue la capital del reino Chimú y que albergó a más de 100.000 personas. Sus muros estan decorados con figuras geométricas, estilizaciones zoomorficas y seres mitológicos. Es fascinante. También hay un museo sobre la cultura Chimú. 





Otra cosa interesante de Trujillo es su arquitectura colorida, sobre todo resalta la de la plaza de armas la cual tiene importantes vestigios de la época virreinal y republicana. 



Muy muy cerca de Trujillo se encuenrta Huanchaco, un lugar muy turistico, sobre todo para quienes quieren surfear, o más bien solo para surfear, ya que el mar no es nada apropiado para nadar, primero porque es algo frio, segundo porque hay demasiadas piedras y tercero porque se ve como contaminado. Pero hay algo más que si se puede hacer en Huanchaco y es montar en Totora, son unos caballitos de mar que al parecer vienen directamente desde los "Chimú", son muy bonitos y es super chevere navegar en ellos. 



Lima y … 
Lau, César y Cami
Después de Trujillo fuimos a Lima, allí tuvimos la surte de ser recibidos por César de Couch surfing, excelentex10 host, conocimos resto y nos divertimos bastante con él. Uno de los días que estuvimos allí, convocamos unos couch surfers para que nos mostraran el centro histórico de Lima, la pasamos genial con ellos, tuvimos un almuerzo delicioso con comida típica peruana, nos hablaron de la historia de los lugares, compartimos visiones, intercambiamos información. Cerramos el día en un cerro donde teníamos una vista impresionante de toda la ciudad. Fue una muy buena muestra de por qué una experiencia en otro lugar siempre es mejor con couch surfers. Lima está super recomendada!! 


Mi amada causa limeña 

Lima
Nuestro siguiente destino fue Cusco. Hasta ese momento desde cuando salí de Bogotá llevaba un poco más o un poco menos de 85 horas de viaje en bus y estaba descubriendo que Perú no era tan económico como pensaba, así que hubo que tomar medidas al respecto, lo cual no era tan facil teniendo en cuenta el dinero gringo que se mueve tanto por estos lados, sin embargo hay muchas maneras de ahorrar. 

Una vez en Cusco visitamos Machupicchu, eso nos tomó como 3 días y me quedaría allí como por 10 días más visitando el valle sagrado, Maras,  Moray y algunos de los muchos museos que hay en Cusco, todo muy educatuvo, pero al mismo tiempo exageradamente turistico, uno ve solo extranjeros, por un momento me sentí en Europa y todo, casi que se pierde la esencia del lugar por  estar todo tan dispuesto para el turista y da tristeza saber que el turismo esta casi que desplazando por completo otro tipo de actividades económicas de antaño. Como dije antes, no voy a entrar en detalles sobre sitios tan turisticos, así que paso a lo que más me impacto de mi visita a Cusco (departamento):: Pucapuca!!! 



Por couch surfing me enteré de que habría una entrega de donaciones en un lugar llamado Puca Puca, sin dudarlo dos veces me uní. Nos encontramos muy temprano en el terminal para ir a una población llamada Combapata y de ahí ir a Puca Puca, más exactamente a la escuelita de la vereda. 

Cuando llegamos al lugar ya nos estaban esperando y todos los niños corrieron hacia nosotros a ayudarnos con las cosas que llevábamos, estaban muy contentos (ahí tenía miedo de que las donaciones no fueran a ser suficientes para todos, aunque llevabamos muchisimas cosas). Primero nos presentamos los voluntarios, luego todos los niños y los padres y empezamos a jugar, les enseñaron a jugar ultimate y después un partido de futbol. Finalmente entregamos todas las donaciones y hubo algunas presentaciones de los niños, poesías, bailes y cantos, fue muy lindo. 




Incluso aunque aún hoy me estoy preguntando si en verdad ellos necesitan esas cosas que nosotros les llevamos y si más bien los pobres somos nosotros, pero haber tenido la oportunidad de compartir, jugar, aprender con ellos y hablar sobre su vida, fue sin duda una de las experiencias más bonitas de mi viaje y de mi vida, nunca olvidare todas esas sonrisas, toda esa sencillez y toda la humildad de esas personas tan bonitas ♡!!



En Cusco aproveché para compartir con algunos couch surfers, fui a una reunión semanal, allí a conocí a Bas a quien me encontraría días más tarde por casualidad en una calle en Bolivia... así así se pasaron los días. La despedida de Cusco fue muy agradable fui con una chica de España que conocí en el hostal y dos extranjeros más que ella había conocido en uno de los tures a cenar. Eramos cuatro "viajeros" solitarios haciendonos compañía, contando historias de viaje, dandonos consejos, pasando un buen rato; al día siguiente los cuatro salíamos de Cusco hacía lugares distintos, probablemente no nos volveremos a ver. 


EL video del puente::

Antes de abandonar Cusco (como departamento) seguía en mi mente la idea de visitar el Puente Q'eswachaka -era en ese momento o probablemente nunca-, así que busqué información en la oficina turística y me fui para allá. Más o menos es la misma ruta que para ir a Puca Puca. En el bus a Combapata iba sentada al lado de un peruano que me empezó a indagar sobre mi destino, yo le conté, bla bla bla, y dijo que si quería me acompañaba. Yo ciertamente no necesitaba su compañía, me daba igual, pero pues le dije que si quería venir conmigo podía hacerlo pero que yo no tenía plata para darle… pese a la advertencia fue conmigo. 




El nuevo puente
En Combapata tomé un carro para Yanaoca (y ahí mi "acompañante" me empezó a molestar un poco pues de una manera "sútil" me hizo pagar también su pasaje, no dije nada, pero no me gustó eso). Una vez en Yanaoca había que buscar la manera de llegar al puente, las opciones eran o un carro o un mototaxi, pesé a que la mejor opción era el carro, yo escogí el mototaxi pues el conductor desde el primer momento se ofreció a llevarme sin mayor problema y fue muy amable, en cambio el del carro fue algo fastidioso (ahí de nuevo me molestó mi "acompañante" pues se puso de mal genio porque yo no escogí el carro, q tal!!!, me siento feliz de haber escogido el mototaxi jeje). Antes de seguir para el puente comí algo de almuerzo y pese a que no tenía mucha plata, también tuve que gastarle al "acompañante" quien tenía todas las intenciones de ir con todos los gastos pagos. 


Y así empezó el viaje en mototaxi :) fue muy chevere pese a que casi no podía ver nada ya que quedé en medio del peruano y mi maleta >:( pero bueno, tendría la opción de ver mejor el paisaje al regreso. Fueron como dos horas hasta el puente... era muy loco estar allá, por fin en un lugar no turístico, en ese momento si que recordé "Diarios de motocicleta", la aventura, todo el tiempo saltando y saltando, las excesivas curvas, los abismos, el paisaje con llamas y alpacas, el mototaxista muy peruano y con sonrisa tímida amigable, uff, estaba feliz!!! 

No podía creer que estaba viendo el puente, no importa si estaba feo, abandonado, o a punto de caerse jajaja lo importante era que había llegado hasta allí tal y como lo quería hacer. Todo estaba solo pero me podía imaginar todo lo que había cruzado por ese puente por años (antes de ser remplazado), me podía imaginar a las señoras tejiendo las fibras, sabía que aunque no los veía seguramente si estaban cerca las comunidades que se encargaban de mantener el puente y me los imaginaba en el festival de renovación tal y como lo había visto por History Chanel ahí en ese mismo lugar donde ahora yo estaba parada :) Me daba tristeza que el puente hubiera sido remplazado por uno de concreto, por eso seguramente el historico puente había sido abandonado…

El mototaxista


El "acompañante" se tomó mil fotos y luego de eso empezó a afanar para que volviéramos. Sinembargo yo me tomé el tiempo necesario para disfrutar el lugar, grabarlo muy bien en mi mente y tocar las fibras para ver si era verdad que con fibras vegetales se podía hacer un puente tan tan resistente y sí, es cierto! En conjunto con el puente el paisaje era fascinante!! 


Bueno… tenía que acabar así que regresamos muy satisfechos, esta vez yo venía en la ventana y no dejaba de ver el puente cada vez alejarse más en el abismo. Finalmente quedó atrás pero igual el paisaje era hermoso, las casas de barro, los rebaños, los niños que se asomaban con asombro al ver el mototaxi, todo era perfecto, incluso el hecho de que una llanta estuviera pinchada, eso le ponía mas emoción a todo jajajaja. 



El conductor trataba en vano de comunicarse con alguien que fuera en nuestra ayuda, el y yo tratabamos de arreglar la llanta (mientras que el peruano miraba) pero nada funcionaba bien... Por suerte cuando ya no pudimos seguir más con la llanta pinchada ya hubo señal en el celular y esperamos un buen rato hasta que vinieron a ayudarnos. Aqui ya no voy a usar las parentesis:: mientras yo estaba tranquila esperando la ayuda, sabiendo que nada malo podía pasar, mi "acompañante" desesperado no dejaba de quejarse y de decir "yo te dije que era mejor en carro", pffff yo solo lo ignoraba aunque hubiera podido decirle tantas cosas…me tenía desesperada, por eso es que aveces es mejor estar sola. 


Mientras esperábamos, varias personas que pasaban por ahí se acercaron a preguntar que nos había pasado y luego seguían su camino. Luego de un buen rato llegaron dos mototaxis en nuestro rescate uno que nos llevaría al peruano y a mi y otro que remolcaría a nuestro pobre mototaxi. Aunque no tenía mucha plata le di más de lo acordado al mototaxista, me sentía muy mal por lo sucedido, al fin y al cabo fue por mi que resultamos en esa abandonada carretera. 

Al regresar, de nuevo el peruano pretendía que le pagará los pasajes, lo que me obligó a recordarle lo que le había dicho en el bus:: "NO tengo plata para darle". Se puso como enojado, lo que me dio muy igual… para completar, luego pretendió engañarme de nuevo sobre el precio del pasaje cuando ya estábamos cogiendo el bus Combapata - Sicuani, casualmente estaba ahí un señor que se dio cuenta y se puso super bravo y empezó a gritar "porque engañan a los turistas!!!, que imagen se llevaran de nosotros!!" jeje…. 

Y esa fue la historia del puente… visitarlo o no va en gustos, pero yo lo recomiendo demasiado ;) 


Las islas mágicas

En Sicuani tuve que esperar por varias horas el bus para Puno, pero llegué allí a una muy buena hora para salir de una vez hacia las islas del lago Titicaca. Ahí conocí a Estela, una argentina con la que viajaría los próximos días. 


Primero fuimos a las islas flotantes de los Uros, algo radicalmente diferente a todo lo que había visto antes. Los pobladores de una de la isla nos mostraron sus hogares, nos contaron cómo se hacen las islas y nos hablaron de sus costumbres, es difícil entender su forma de vida cuando vivimos como vivimos, es un interrogante muy interesante. En el lugar aún hay balsas majestuosas hechas de totora, las cuales usan para pescar y para pasear los turistas en el lago. Sentía que estaba en un cuento, o en una obra de teatro, fuera de esta realidad. 




Nuestro siguiente destino fue Amantaní donde pasaríamos la noche. A nuestra llegada ya nos estaban esperando los habitantes, a todos los que íbamos nos asignaron una familia a la cual le pagaríamos 30 soles por el hospedaje, almuerzo, cena y desayuno. 

Nuestra familia era muy especial, desbordaban en humilidad, ternura, amor y amabilidad, estaba conformada por Aurora, Damian y su hijo Eddy. Su casa era gigante en comparación con las casas de las islas de los Uros, tenía dos pisos y estaba hecha de la ladrillos, tenían varias gallinas. Cada segundo conviviendo con ellos daba motivos para reflexionar. 
La casa
La cocina
En la isla solo hay luz en las habitaciones, así que ellos están muy acostumbrados a andar por las calles sin alumbrado público; ahorran mucho, no conectan nada en los enchufes a no ser que sea muy necesario pues la luz es cara; no comen carne porque también es muy cara y tal vez por eso es que allí es normal que una persona llegue a vivir 100 años o más; su cocina solo tiene lo básico, no hay lugar para el exceso en Amantaní, ellos aún conservan la verdadera riqueza que no está en las cosas materiales. 


Eddy era un niño muy especial, colaborador y curioso, a sus 11 años ya hace unas hermosas tortuguitas de lana para venderlas y colaborar con la casa. Él nos acompañó un buen rato a conocer la isla. 

En la parte norte hay unos templos sagrados los cuales solo se pueden ver desde afuera pues están abiertos solo para los lugareños y solo en algunas épocas del año precisamente por su carácter sagrado, sinembargo recomiendo muchísimo ir hasta allí pues el paisaje es espectacular, en el camino vas a poder ver a que se dedica la gente del lugar, vas a ver los cultivos, los animalitos y gente trabajando fuertemente… y el lago, ufff increíble. 


En la noche los habitantes del lugar organizan una fiesta para los turistas, quienes se ponen los trajes típicos del lugar y bailan al ritmos de la música tradicional con ellos. Aunque todos estaban allí muy felices, para mi fue un momento "extraño". 


La oportunidad de estar en Amantaní es demasiado enriquecedora, ver como están organizados de manera tan igualitaria es muy bonito. Lo que me preocupa es que terminen viviendo solo del turismo y que abandonen sus costumbres, entonces Amantaní ya no será más ese lugar mágico que te muestra que se puede vivir feliz con poco. 

Después de pasar un día maravilloso en Amantaní, iríamos a Taquile, tristemente para terminar allí el viaje por el Titicaca, lado Perú. Taquile queda en la cima de la montaña, así que hay que subir y subir hasta llegar allí, puede resultar ser un poco complicado por aquello de la altura, pero vale mucho la pena pues el pueblito es hermoso, allí reinan ese silencio y esa tranquilidad que son tan difíciles de encontrar… y por supuesto el paisaje de su cotidianidad radicalmente diferente ante mis ojos, junto al hermoso lago. 


La magia de estas islas deja una huella imborrable en todo aquel que pasa por allí.