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martes, 25 de diciembre de 2018

✩ Confesiones de una viajera

Este es un artículo que tengo pendiente desde hace mucho tiempo. Al día de hoy se siguen acumulado más y más razones de gran peso para hacerlo, así que aquí voy. 

Hace unos días leí el post de una compañera por facebook contando una horrible experiencia que tuvo en un viaje en la casa de su host de couchsurfing. El sujeto le ofreció dinero a cambio de acostarse con él, su excusa el ver la reacción de indignación de mi compañera fue que pensó que como era latina, tal vez le podía servir la plata. Esto sucedió en Europa del norte. 

Sobre casos como estos escucho, leo y converso casi a diario. Me frustran sobre manera, me duelen y me estremecen porque he estado ahí. Por eso, en apoyo a todas esas valientes chicas que se han atrevido a hablar, he decidido contar algunas de mis historias.

Ser mujer no es fácil. Salir de tu casa a coger el bus, caminar cinco cuadras por las que tienes que aguantarte hombres, que para mi son asquerosos, diciéndote cosas, lleves o no lleves falda. Alguna vez hasta me tocaron la cola esperando el bus. Ya estoy muy cansada de eso, y quiero que cambié, así que creo que ha llegado la hora de dejar de quedarnos calladas, por eso cuando puedo también les respondo y esa respuesta es mi forma de hacer catarsis, creo que funciona, siempre quedan como sorprendidos. Es que a una le toca ponerse a educar los hijos ajenos. Sin embargo, hasta hace no mucho aguantaba esos actos de violencia cotidianos de alguna manera que ni sé cómo. Nunca me hice llamar feminista, aunque respaldaba el movimiento. Fue viajar lo que me hizo querer respirar feminista!!! 

La primera vez que sospeché que algo estaba mal fue en Ecuador en el 2012, -no se me olvida- era mi segundo viaje "sola", pero aún estaba "joven", tenía 21 años. Cuando me estaba registrando en un hostel, la dueña me dijo con cara de preocupación y en parte reproche:  "¡y está viajando solita!". La frase me quedó sonando. La verdad, en medio de mi inocencia no entendía bien que me quería decir, ¿acaso viajar es una actividad extrema? ¿solita? Yo no me sentía solita ¿acaso las personas siempre andan acompañadas?. ¿Y por qué el diminutivo? Sé que en nuestras culturas son muy comunes, pero tampoco es que fuera una niña! Confío en mi intuición y ese solita tenía mucho más implícito. Me parece que ese tipo de expresiones están reservadas para las mujeres. 

El caso es que seguí viajando: Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina, países diferentes, misma cuestión: "niña, viajera, solita". ¡¡No, no, no!!. Las mujeres no viajan solas, las mujeres viajan con hombres o no viajan. Es porque nos corresponde a nosotras el tema de la seguridad, de la precaución y, obviamente, el cuidado de la casa. Las mujeres se quedan en la casa, así los hombres no violan, no matan, no acosan. Si esas cosas pasan, la culpa es de ella. Me costó lágrimas viéndome en mujeres viajeras asesinadas y violadas poder entender que esa pude haber sido yo, y que en este sistema, las mujeres no viajan solas. Muchas no estaban solas, pero si viajas con otra mujer, eso no cuenta. 


Pues no. Las mujeres sí viajamos y viajamos como se nos da la gana. Me encanta decirlo así, léase con todo el énfasis, es necesario. Solas, acompañadas por mujeres u hombres, en bicicleta, a pie, a dedo, jóvenes, viejas, con hijos, en fin.  Y es que viajar finalmente es ir de un lado al otro, ¿en qué clase de sociedad vivimos si las mujeres no podemos hacer eso?! 





Viajamos. Mi siguiente viaje fue acompañada, en bicicleta y por Europa. En general me sentí bastante segura, pero no faltaron cosas. Un día estábamos pedaleando por una famosa y concurrida ruta de bicicletas en Francia cuando empezamos a notar que un hombre nos perseguía, se nos adelantaba y nos esperaba y en una ocasión se estaba tocando al lado de la carretera. Fue horrible. Con mi amiga no sabíamos que hacer, tuvimos que cambiar completamente nuestros planes para poder perderlo y no arriesgarnos a quien sabe qué. 

El viaje continúo. A veces la gente se nos acercaba a hablarnos y el 99.9 de las veces era muy agradable. Un día, una pareja se nos acercó y creo que hasta nos gastaron un helado. Estábamos hablando de nuestro viaje, que por lo general causaba admiración, todo el ejercicio, lo recursivas, en fin. En esas no sé que diablos le dio entender al señor que podía tocarme la pierna para ver si estaba bien durita por tanto pedalear. Este es el tipo de cosas que se pasan por alto, que se normalizan. Yo no me sentí nada bien con un extraño tocándome y tanteandome la pierna. ¡¡Qué le pasa!! Sin embargo, no dije nada... 


Seguimos. Llegamos a Turquía, en Estambul nos hospedaron dos hombres maravillosos, pero enfáticamente nos dijeron que no podíamos viajar en bicicleta en Turquía. Una chica había sido asesinada no hace mucho y parecía que ellos estaban dispuestos a secuestrar nuestras bicicletas para que no lo hiciéramos. Así es la situación de las mujeres en Turquía. ¿Hubo más cosas? Sí, y seguro que muchas las pasamos por alto. 



Ya de regreso en Colombia, me pasó algo bien curioso con un amigo. Él me estaba contando que quería hacer un viaje en bicicleta en Europa. Yo, acabando de vivirlo, lo estaba animando a hacerlo. Pero su respuesta no fue la esperada. Él me decía que era muy difícil por el dinero, el hospedaje, en fin. Yo le insistía en que era posible, pero él insistía en que era supremamente difícil porque había que pensar en muchas cosas, que él había leido blogs y que era complicado. No obstante, el estereotipo dominante es el del hombre viajero, explorador, aventurero, sin miedo, que no se bara. Él quería hacer el mismo viaje que yo acababa de hacer, él probablemente tenía más recursos que yo para hacerlo más los privilegios de ser un hombre y además tenía mi experiencia que yo estaba dispuesta a compartir con él, pero al parecer eso para él no significaba nada, no era útil, no era un punto de referencia. Yo me sentí completamente ignorada. Nunca entendí bien lo que pasó ese día hasta que una amiga me contó que le había pasado algo muy parecido con otro hombre. Como mujeres viajeras habíamos sido ignoradas. Entre las dos tratamos de descifrar lo que sucedía y al parecer nuestras experiencias y consejos de viajes no valen. 


Dos años después, estaba viviendo en Inglaterra, trabajaba en un restaurante indio. El cocinero era de Bangladesh, siempre me pareció muy amable y respetuoso, parecía tímido y como triste. Yo siempre fui muy amable con todos los que trabajaban ahí y trataba de estar en buena actitud aunque odiara ser mesera, tal vez se me salía un poco la colombianidad y fue mal interpretado. Hacía diciembre el cocinero se iba a ver a su esposa e hijos en Bangladesh, pero el desgraciado no se pudo ir sin hacer su escena. Me acorraló en la parte de atrás del restaurante y trato de besarme. Es la cosa más desagradable que he vivido, por suerte el asqueroso paró gracias a mi forcejeo y no pasó a mayores. Cuando regresó yo ya había renunciado y nunca lo volví a ver. Desde ahí, sé que mi actitud hacía los hombres ha cambiado radicalmente. Mi curiosidad por conocer personas otras culturas, cuando se trata de hombres, está más marcada por la desconfianza y los estereotipos que por otra cosa. Obvio que quiero que eso cambie, pero primero ellos tienen que querer cambiar.


Imaginen que esto le pasa a muchas mujeres que no tienen otras opciones y no pueden renunciar. Imaginen que todas mis amigas que habían trabajado en restaurantes indios en Inglaterra vivieron situaciones similares. 


Pese a todas los pronósticos, volví a viajar sola, de nuevo en bicicleta, de nuevo en Europa. Hay que decir que Europa es posiblemente el lugar más seguro para viajar, pero no está libre de machismo... Es tan así que una cosa que me impactó fue le incapacidad de un hombre por entender que estaba viajando sola en bicicleta. Su inglés estaba bien, ese no era el problema. Paré a almorzar en sus restaurante y me empezó a hacer preguntas: de dónde era, qué hacia por ahí... en fin, yo le respondí muy sencilla y claramente lo que estaba haciendo, pero él no entendía y casi que agregaba cosas que yo nunca había dicho para poder entender, cosas como: "ah, entonces alguien te está esperando en Roeselare (la siguiente ciudad)" o "Te quedaste atrás de tus amigos". Después llegó un amigo  de él y le contó que yo estaba viajando con unos amigos, que me había quedado atrasada y que ellos me estaban esperando en el siguiente pueblo. ¡¿Qué?! Nunca llegué a comprenderlo, mi conclusión fue que el señor o no estaba bien o sencillamente no podía llegar a entender que una mujer pudiera viajar sola en bicicleta.


Más adelante encontré a un chico en Brujas, él muy amablemente se ofreció a mostrarme la ciudad. Todo iba muy bien y el chico parecía normal hasta que hizo el comentario innecesario: me empezó a hablar insistentemente de sus ahorros antes de invitarme a su casa. Una latina podría necesitarlos, pensaría. 

En Amsterdam estaba súper entusiasmada por hacer un video de la movida en bicicleta. Estaba en esas, en pleno centro de la ciudad, cuando un hombre se me acercó, yo traté de evitarlo pero no funcionó, empezó a preguntarme mi nombre y nacionalidad, le di un nombre falso y le dije que era colombiana, me empezó  a hacer proposiciones y hacerme sentir incómoda, me defendí fuertemente mientras me alejaba y me seguía gritando cosas horribles. Quedé asustada, solo me fui de ahí en mi bici y ni me dieron más ganas de grabar ningún video. 



Luego llegó la hora de viajar a India. Ya antes de viajar los comentarios eran fuertes: "¿Vas a India, quieres que te violen? Increíble pero cierto... Por fortuna, también recibí comentarios de apoyo y muchos consejos. Había miedo, pero muchas ganas. No fue fácil, realmente no es fácil viajar en India sola. Así que cuando encontraba alguien con quien viajar, era muy tranquilizante, podías dejar de tener ojos en la espalda y a los lados por un momento. 


En una sociedad tan tradicional como la india, viajar sola significan muchos ojos acusadores viéndote como si fueras lo peor, estar expuesta a que en las multitudes te toquen la cola, a que te vean como una pobre mujer que no ha logrado casarse y tener hijos, o como una mujer que está buscando marido en tierras extranjeras, y a más cosas horribles que por suerte no me sucedieron. 


Existe una estafa muy común en los restaurantes en la que afortunadamente no caí: primero te dan un menú con unos precios, a la hora de pagar te cobran mucho más de lo que costaba lo que habías pedido, tú te quejas y te muestran otro menú con los precios más altos, es ahí cuando llega la hora de hacerte respetar e insistir y si es necesario subir la voz hasta que te muestren el otro menú y lograr pagar lo que se suponía inicialmente. Siempre tuve curiosidad de saber cómo funciona esta estafa para los hombres. 

Muy a menudo sentí que los hombres indios nos ven como si fueramos unas tontas, -si, lo sé, no todos, no se puede generalizar, pero estoy hablando de lo que sentí-  no importa que hayas sido capaz de llegar hasta allá desde el otro lado del mundo, eres un ser inferior. Así que ellos ya tienen preparada una estrategia a ver si caes y te tranzas por el sueño de tener un esposo indio (jaja). Empiezan con la estrategia de querer ser amigos, aprender de tu país, tu idioma, siguen con el tema de la espiritualidad, que su guru les dijo... (sí, así de estúpidas nos creen), que bla bla bla, caminan a tu lado por cuadras y cuadras... tampoco les importa que tengas novio, ellos creen que son mejores que cualquier persona que puedas haber dejado en casa, si estás viajando es sencillamente porque no eres feliz. Y así, de intimidación en intimidación van por la vida de turista en turista, y así te vas curtiendo hasta que aprendes a alzar la voz y a espantar con las miradas. 

En la India es muy importante cuidarnos entre todas. Ya escribiré más al respecto. 



Soy viajera, he viajado muchas veces sola y confieso que tengo miedo. Confieso que no ha sido todo el tiempo fácil, confieso que he dudado tres y hasta cuatro veces antes de viajar otra vez. Confieso que cuando pienso en las veces que hice hitchhiking o que me quedé con desconocidos, pienso que tal vez hubiese sido mejor no hacerlo. Confieso que si tuviese una hija, me daría mucho miedo que viajase sola. 

Todo esto no para decirles que no viajen, todo lo contrario, es para decirles que somos capaces de superar todo esto y mucho más. ¡¡Sí podemos ser mujeres viajeras!! 


Lo encontré en facebook en mujer semilla

Dedicado a todas las chicas que nos han dejado este año #NiUnaMenos y a las que estamos #NoEstamosSolas #HermanaYoTeCreo #LoQueEsConUnaEsConTodas 





sábado, 3 de agosto de 2013

✩ Voluntariando en el camino



Muchxs no tienen idea sobre la existencia de los voluntariados, otrxs han oido, están interesadxs, pero no tienen mucha información;cv a otrxs sencillamente no les interesa. Personalmente, desde hace varios años, me ha llamado la atención el tema, así que empecé a averiguar e informarme descubriendo que el mundo de los voluntariados es mucho más inmenso, diverso e interesante de lo que se puede pensar en un inicio. La idea de esta entrada es hacer una pequeña introducción a los voluntariados, dar algunas ideas o por lo menos generar curiosidad respecto al tema..  

Para hablar desde mi experiencia e irles contando las diversas opciones de voluntariado que he encontrado en el camino, nos ubicaremos en el 201X, año en el cual decidí salir del país en búsqueda de otras culturas, nuevos amigos, otros sabores, colores, en busqueda de otros mundos… la idea no era solo viajar, sino poder conocer verdaderamente la cultura, en lo posible poner un granito de arena y de paso experimentar qué es estar fuera de casa, conocerme fuera de mi zona de confort. Así que empecé una exhaustiva busqueda de voluntariados en Perú y Bolivia, los destinos principales de mi viaje…

En ese primer momento lo que encontré fue voluntariados en ONGs que se han establecido en esos países, en los cuales pagas desde aproximadamente 400 dolares para poder participar, con varios requisitos para ser aceptadx y en los cuales por lo menos tienes que permanecer 2 meses. Las labores, por lo general, son refuerzo escolar y acompañamiento de proyectos. A cambio recibes hospedaje (no en todos los casos) y/o alimentación y/o ayuda para establecerte en el lugar y un certificado de tu participación. Parece una muy buena opción si tienes 400 dolares en el bolsillo, más el dinero que necesitas para tus gastos diarios, hospedaje, pasajes, etc. 

Fue inevitable para mi pensar: "¿Pagar por trabajar?, ¿no es un poco ilógico?"; aunque no era exactamente "trabajar" lo que iba a hacer, además el dinero se usaría para una buena causa y sería una gran experiencia… En fin, en cualquier caso no es una opción para alguien de bajo presupuesto. 

Ya en el viaje se dieron algunas opciones de voluntariado y conocí más sobre el tema. Ser voluntarix, cada vez es más y más común. La primera opción fue en Cusco, ayudando a entregar donaciones de ropa a una comunidad. Esa experiencia valió mi viaje por si sola, fue un día muy especial, lleno de amor, aprendizaje e inspiración. Si eso es lo que pasa cuando eres voluntarix, seguiría buscando opciones.




La segunda opción se dio en Cochabamba, encontré un lugar que ofrecía hospedaje a cambio de ayudar en algunas actividades y una colaboración en dinero. Las personas del lugar tenían intención de generar un cambio social, se hablaba todo el tiempo de "revolución" y pude conocer algunas problemáticas de Bolivia, lo cual fue bastante interesante. Sin embargo, las actividades eran muy limitadas, e incluso se le cobraría un aporte a lxs niñxs que participarían, lo cual me generó bastante desconfianza en el proceso, por esto y otras cosas que no vienen al caso en este momento, solo me quedé por 7 días. Creo entonces que es necesario investigar muy bien y no dejar de lado la visión critica, creo que no falta el que trata de sacar provecho o tiene otras intenciones con este tipo de proyectos. 

Las dos opciones las encontré por Couchsurfing, no es una página de voluntariados, pero encuentras todo tipo de personas y actividades en este sitio, incluso grupos para encontrar voluntariados, el punto es, que en cualquier momento se puede dar la opción de hacer una acción voluntaria, es cuestión de tener disposición e investigar. Sin embargo, hay sitios en internet especializados en el tema, puedes encontrar voluntariados gratis, clasificados en areas de tu interes, por ubicación geografica e incluso por tipos de población, por ejemplo idealist.com. 

Siguiendo con la historia, por razones de tiempo y dinero -aveces es más costoso quedarse en un sitio que estarse moviendo de un lugar a otro- el viaje por Bolivia y Perú terminó sin más voluntariados, pero con una firme intención de seguir buscando opciones y que mejor que hacerlo en mi país. Entonces destiné unos días para ir a ser voluntaria. Mi lugar objetivo era Viracocha, una finca orgánica y permacultural que alimenta a niños y niñas de escasos recursos; en el viaje anterior, alguien me había hablado muy bien del proyecto y no podía esperar para conocerlo. Aprovecharía de paso para viajar un poco, otra maravillosa ventaja que puede venir de mano de los voluntariados. 

Desde ese momento, esta se convirtión en mi pagina de cabecera para encontrar voluntariados: http://caminosostenible.org/. La mayoría de opciones que se encuentran en esta página no necesariamente estan muy relacionadas con un trabajo con la comunidad -aunque esto es relativo-, son más voluntariados en fincas orgánicas y ecoaldeas, pero en ese momento me interesaba resto eso, quería aprender sobre sustentabilidad, permacultura, alternativas al sistema, etc., después de todo, si aprendía sobre esto, probablemente luego sería más útil en otro tipo de proyectos. Este tipo de voluntariados son más como un intercambio, se intercambia trabajo por conocimientos, por comida, por vivienda; es una visión diferente del mundo, disfrazada de voluntariado, donde no se trabaja solo por dinero, sino para aprender, acercarse a otras personas, a otros estilos de vida y tal vez para apoyar a personas que le estan apostando a alternativas anticapitalistas. 

Finalmente en ese viaje no pude conocer Viracocha, pero por Camino Sostenible encontré otra opción: Aldea Feliz, una ecoaldea en San Francisco Cundinamarca, como a hora y media de Bogotá. Allí pagaba al día $7.000, me hospedaba en carpa y tenía las 3 comidas. El trabajo era de 8am a 1 y de 3 a 5pm. La Aldea fue una gran escuela: la convivencia, la organización, conocer sobre ecoaldeas como alternativas sostenibles, alimentación vegetariana, baños secos, bioconstrucción, vivir en una carpa por 12 días, voluntariados en si mismos, etc. Conocí muchas personas y mi visión se hizo más amplia. 



Algunos meses después se dio el voluntariado en Viracocha, fue tan provechoso  como lo esperaba, aprendí bastante de permacultura, encontré gente con historias super interesantes y disfruté de un lugar lleno de magia y cosas por conocer como San Agustín. Allí el voluntariado fue completamente gratis, incluía almuerzo y hospedaje, se trabajaba de 7 a 12 del día. Las actividades eran sembrar, hacer control de plagas, revolver el compost, cocinar y otras que se presentaran eventualmente. Aqui más información sobre esta bonita experiencia: http://labusquedadelcamino.blogspot.com/2013/06/san-agustin-y-viracocha.html.




Después de esas experiencias, mi gusto por el campo se despertó, es un estilo de vida muy saludable, muy tranquilo, desde mi punto de vista, más coherente con las necesidades del hombre. Pero bueno, mi vida se desarrolla en la ciudad, así que tenía que buscar opciones allí. 

Buscando, buscando, encontré una ONG que estaba buscando voluntarixs -me enteré de nuevo por Couchsurfing, muchos todavía se preguntan por qué me gusta tanto CS… -. En un principio me entusiasmó la seriedad que le parecían dar a los voluntariados, evaluaban tu experiencia, tus cualidades, lo que podías aportar e incluso te hacían un test de personalidad. Pensé que me estaba enfrentando a una gran opción para poner aprueba mis habilidades como voluntaria. Después de las pruebas te dan a escoger entre algunos proyectos, de acuerdo a tu zona y a tu área de trabajo. 

Escogí una fundación que trabaja con jóvenes que han cometido delitos y que deben cumplir una sanción consistente en asistir a este sitio semanalmente con la intención de darles asistencia psicológica, estar pendientes de su evolución después del delito y ayudarlos a buscar un trabajo con la comunidad para reparar el daño que causaron. Mi trabajo allí sería ayudar en talleres, solo acompañamiento o desarrollandolos por completo. Me entusiasmaba bastante la idea de desarrollar talleres sobre temas ambientales o sobre educación para la paz y efectivamente se dio la oportunidad en varias ocasiones. Era dificil trabajar con lxs chicxs, pero al mismo tiempo era un reto interesante. 

Estuve allí como por 2 meses, hubo cosas muy gratificantes, como ver a lxs chicxs divertirse en los talleres, incluso decir que fueron cheveres y que aprendieron bastante mientras jugaban. Pero también me desanimaba mucho ver como un espacio en el cual se podian hacer tantas cosas con estxs chicxs, simplemente se desperdiciaba. Es diferente ser voluntarix a trabajador, yo estaba allí porque realmente me interesaba el tema de los jovenes y el sistema penal diseñado para ellxs, después me llamó aún más la atención el tema al ver que todo era cuestión de falta de oportunidades, que ellxs realmente querían cambiar y empezar de nuevo; pero para algunas de las personas que trabajaban allí era más cuestión de salir del paso y cumplir con el papelerio que tenían que llenar, que era ciertamente extenuante; nunca había continuidad en los talleres, por lo que perdian casi todo su sentido y todo cambiaba de un momento a otro. Hubo situaciones con las que no me sentí cómoda para nada, como cuando lxs chicxs tenían que barrer la tierra en el parque, no tenía ningún sentido. Aveces todo era más por aparentar que se hacía algo, por lo que lxs chicxs con más razón entraban en esa dinámica de ir, aguntarse las dos horas e irse a seguir en lo mismo. Todo se entorpecía por lo burocratico del proceso y perdí la fe, por lo que no ví sentido en quedarme ahí. Apendí mucho, y se que no se trata solo de abandonar, pero si en buscar más opciones, así que eso hice. Aún tengo muy presente que esxs chicxs merecen y necesitan oportunidades, así mismo necesitan un proyecto que en verdad pueda brindarselo. 

La anterior experiencia me dejo la sensación de que tal vez ese tipo de voluntariados no pueden llegar a ser tan productivos como deberían o podrían ser, además de estar dentro de un marco asistencialista. Así que decidí buscar, o más bien dejarme encontrar, por otro tipo de proyectos que a la final también son voluntarios: con algunxs conocidxs iniciamos Ecorevolución Bogotá, empezamos a hacer talleres de conscientización sobre temas ambientales. A la final quienes más hemos aprendido somos nosotrxs mismxs, cada cosa lleva a más cuestionamientos y entre todxs nos complementabamos. Ha sido un espacio super provechoso para todxs y es genial encontrar gente con las mismas preocupaciones e intereses. 




Al mismo tiempo me empecé a involucrar con Tunjuelo Popular, un colectivo de educación popular, un tema nuevo que me ha cautivado. La actividad de Tunjuelo consiste en hacer Pre Universitarios y Pre Icfes para jóvenes que no pueden asistir a una educación de la mejor calidad para brindales más oportunidades de acceder a la educación superior o mostrarles otras opciones de vida. 

En estos dos últimos proyectos he encontrado mucha entrega, hay proyectos de vida y sueños involucrados, más que un simple hacer por deber, lo que para mi les da mucho más valor...

Ese ha sido mi recorrido por el camino de los voluntariados y creo que esta entrada seguramente tendrá una segunda parte. Para mi los voluntariados han sido super importantes para ver que quiero, que no quiero, para encontrar mis verdaderos temas de interés, alternativas para mi proyecto de vida e incluso para encontrar gente con la que puedo generar redes y complementarme todo el tiempo. Veo ser voluntaria no solo como un medio, sino como un fin, es inspirador en un mundo donde todo se mueve con dinero. 

Encontraras algunas otras herramientas aqui:  http://labusquedadelcamino.blogspot.com/p/recursos.html



domingo, 18 de noviembre de 2012

✩ Bolivia 3:: El final

Despues de la ruta del Che que terminó en Pucara, mi siguiente destino era Sucre para seguir mi camino hacia el sur de Bolivia...

Pucara - Valle Serrano - Sucre

En Pucara creo que solo hay buses a Valle Serrano y solo son como dos diarios, uno en la mañana y otro a las 5pm. Tomé el de las 5 y llegué a Valle Serrano a las 10pm después de un viaje terrorífico por las locas carreteras bolivianas (abismos, carreteras estrechas y sin pavimentar, curvas peligrosas…) . A esa hora no había más opción que esperar hasta el día siguiente para ir a Sucre, por suerte encontré hotel fácilmente.

Al otro día conseguí bus para Sucre a las 3:30pm. De Serrano a Sucre son como dos horas y media de viaje. Conseguir hostel en Sucre no es fácil ya que es un lugar súper turístico, así que estuve un buen rato buscando un lugar económico para quedarme.  
Valle Serrano

En Sucre finalmente me encontré de nuevo con Ross! nos habiamos conocido en La Paz y habíamos hablado de la posibilidad de encontrarnos más adelante para viajar los dos, pero nuestros caminos casi que no se cruzan… fue muy chevere estar de nuevo viajando con alguien  y más con alguien con tan buena actitud :)

Sucre
Plaza de Armas
Sucre es la capital de Bolivia y es conocida como la ciudad blanca pues la mayoría de sus construcciones son de este color. En la ciudad hay gran cantidad de museos e iglesias por visitar como la Catedral Metropolitana, el Museo de Arte Indígena, Museo de la Recoleta, Museo de Etnografía y Folklore, también se puede visitar el mercado, el Mirador "Recoleta", el Castillo de la Glorieta y se realizan varias actividades culturales, el solo caminar por sus calles es bastante agradable pues es una ciudad muy bonita. Pesé a no ser una ciudad tan grande, pues solo tiene 300.000 habitantes, allí volví a sentir el ambiente de "ciudad", pasé de pueblos tranquilos y desolados a andenes llenos de gente, al ruido de los carros, a los horarios y a la vida nocturna, que por cierto es bastante activa en Sucre. Es un lugar bastante turístico. 


Catedral de Sucre
Cuando se visita Sucre es muy común ir también a Tarabuco, un pueblo cercano famoso por su mercado tradicional donde van los lugareños de los alrededores a intercambiar y vender sus productos. Es radicalmente mejor ir los domingos que es cuando se realiza el mercado, si se visita cualquier otro día de la semana -como en nuestro caso- es un pueblo completamente desolado, pareciera que no viviera nadie allí, sin embargo es un bonito lugar. 


La iglesia de Tarabuco


Potosí, pura energía !!

Sin lugar a dudas es uno de los lugares a los que no se puede dejar de ir. 

La aventura de Potosí empezó incluso antes de llegar. Tomamos el bus para allá sabiendo que más o menos eran 7 horas de viaje, estuvimos muy tranquilos todo el trayecto, hasta q sentimos que el viaje ya estaba siendo demasiado largo y empezamos a cuestionarnos sobre si debimos haber dicho que nos bajábamos en Potosí puesto que el bus iba para La Paz y tal vez el bus no había parado, o tal vez Potosí era aquel lugar donde se habían bajado varias personas :S ... Pasó y pasó el tiempo y decidí ir a preguntarle al conductor si faltaba mucho para llegar:: nuestras sospechas eran ciertas, habíamos pasado por Potosí más o menos una hora atrás. El siguiente sitio donde nos podríamos quedar estaba más o menos a media hora de camino, supuestamente allí habría un hotel para quedarnos esa noche.

En el lugar, que basicamente era un caserío, solo había un hotel y estaba lleno. Empezamos a preguntarle a la gente si conocían un lugar donde nos pudiéramos quedar esa noche… en esas llegamos a una tienda donde un señor muy ebrio empezó a hablarle a Ross quien para ese entonces no hablaba todavía mucho español, sinembargo se entendieron y el señor que también iba para Potosí se ofreció a llevarnos de regreso en el Platón de su camioneta. Por suerte quien manejaba era la esposa.

Nos dejaron en la zona de hoteles de Potosí, encontramos lugar fácilmente pero pasamos una noche terrible… nunca había dormido en una cama que chirriara tanto como para no dejar dormir y a las 6a.m ya habían niños gritando por todo el hotel… Después de un largo día y una noche terrible, solo queríamos salir de ahí. A la final el anécdota fue divertido. 

Nos hospedamos en un hostel llamado Koala Den, en verdad es muy buen lugar, es acogedor, tranquilo y sus dueños son muy amables, cuesta 40 bolivianos la noche e incluye un excelente desayuno. Allí conocimos a Juanito, un argentino super buena onda. 

El domingo se pasó muy rápido por el cambio de hostel y porque queriamos descansar, así que más bien buscamos información sobre el lugar y nos programamos para los días siguientes. El lunes no es un buen día para ir a la mina según nos dijeron, al parecer es como un día de descanso para los mineros y suelen haber protestas, así que decidimos dejar la visita a la mina para el martes y el lunes conocer otros sitios en Potosí.


Plaza de armas

Catedral

Estuvimos en el Ojo del Inca o Laguna Tarapaya que se caracteriza porque el agua es caliente; el paisaje al rededor es magnifico, la laguna queda entre montañas de colores que contrastan muy bonito con el color de la laguna, a la final uno no se quiere salir de allí. Para ir a la laguna hay que tomar un bus (4 bolivianos) en el mercado de Potosí y para regresar solo hay que salir a la vía principal y tomar cualquier bus que pare. La entrada a la laguna cuesta 10 bolivianos. Un lugar súper recomendado!





Por fin al día siguiente fuimos a la mina, el lugar que tanto habíamos esperado visitar y si que valió la pena!! El paseo a la mina fue más o menos así:: 

- Primero nos llevaron a disfrazarnos de mineros. Nos aprovisionamos de ropa adecuada y de elementos como casco, linterna, botas, etc. 



- Después nos llevaron al mercado minero para aprovisionarnos de regalos para los mineros, por ejemplo agua, jugo, coca, alcohol (para beber), dinamita, explosivos, si, así como cuando uno compra explosivos y dinamita en el mercado. 


Comprando en el mercado minero
Ross con sus regalos y en el fondo la mina
Yo con mis regalos y en el fondo Potosí
- La siguiente parada fue una de las fabricas donde procesan los metales que los mineros recogen en la mina, allí nos explicaron un poco como es el proceso y Ross tuvo la oportunidad de trabajar un poco. 




- Y finalmente la mina. Sentí un poco de miedo antes de entrar porque siempre oyes que el ambiente adentro es súper pesado, que es peligroso y que incluso algunos turistas han muerto. El guía nos advirtió que si venía algún carro teniamos que orillarnos lo más que podamos y que si había alguna explosión teniamos que correr rápidamente, esto no me tranquilizó mucho, todo lo contrario. 

Entrando a la mina
En efecto, al poco tiempo de haber entrado empece a sentir dificultad para respirar, un calor terrible, olores muy fuertes y es muy difícil caminar en un lugar tan estrecho y tan oscuro. Pronto empezamos a deslizarnos por entre huecos y prácticamente a escalar y descender por muros sin ninguna seguridad, lo cual era aún más difícil llevando botas de caucho que limitaban demasiado el movimiento de mi pie. El guía casi ni esperaba por nosotros, el solo señalaba el camino y nosotros íbamos detras lo más rápido que podíamos, no había más opción. 


Nuestro guía nos explicaba para que eran los artefactos que íbamos encontrando por el camino, los tipos de trabajo y entrevistaba algunos mineros para que nos contaran un poco de su vida y de sus experiencias en la mina. Los mineros por lo general empiezan a trabajar en la mina desde muy muy jóvenes, incluso desde niños, lo cual ha causado que sus expectativas de vida sean muy cortas, dado que desde pequeños estan expuestos a un ambiente tan hostil, afectando gravemente su salud. Sin embargo para muchos, tal vez para la mayoría, es la única posibilidad de trabajo. 

Los mineros son muy graciosos, siempre están haciendo bromas, coqueteando y bebiendo licor, casi como en una fiesta, según nuestro guía de no ser así el trabajo en la mina sería insoportable, creo que tiene razón. Más o menos estuvimos dos horas en la mina. 



Sobre la mina hay un documental muy interesante: (http://educacionysolidaridad.blogspot.com/2012/03/la-ninos-esclavos-de-la-mina-del-diablo.html) donde además se habla de la adoración de los mineros al Tío (diablo) a quien le rinden ofrendas constantemente para que puedan obtener ganancias, de lo contrario el Tio se ensaña contra ellos. Y es así porque los mineros conciben que allá abajo quien manda es el diablo, de ahí el culto que le rinden.

Uno de los tios de la mina

Uyuni, un sueño hecho realidad!

En Uyuni encontrar hospedaje tampoco es fácil, obviamente es un sitio muy turístico así que permanecen llenos y los precios son más altos de lo normal. La mejor opción que encontramos fue el Hotel Avenida (30 bolivianos). 

Uyuni
Una vez estuvimos en Uyuni empezamos a averiguar sobre el tour de 3 días, después de mucho preguntar comprobamos que todo es basicamente lo mismo, solo que hay diferentes precios entre los 600 y 800 bolivianos, Ross y yo decidimos tomar un precio intermedio (700 bolivianos). 

Comenzamos el tour como a las 10 de la mañana, ahí conocimos a los 4 israelitas con los que viajaríamos los siguientes 3 días. 



El primer día del tour fuimos al cementerio de trenes, luego al Salar de Uyuni donde tomamos mil fotos locas aprovechando el "efecto Uyuni" y almorzamos en el hotel de sal. 
Cementerio de trenes


Salar de Uyuni


Mientras tomábamos las fotos nos encontramos de nuevo a Juanito, quien nos acompañó un rato con su alegría y creatividad. 

Jugando con Juanito jajaja

De ahí seguimos al refugio donde pasaríamos la noche. El guía era como nuestro papá, siempre nos alistaba la cena y se preocupaba porque estuviéramos bien, incluso tenía que controlar a los israelitas que se volvieron bastante locos la primera noche a causa de varios porritos. 


Vía al refugio
El seguiente día visitamos formaciones rocosas, la Laguna Verde, la Laguna Hedionda, el Desierto de Dali, el Árbol de Piedra y la Laguna Colorada, un día con mucha actividad, todos esos lugares son fascinantes, uno se podria quedar por horas contemplando esos paísajes y admirandose de lo hermosa que es Bolivia.


Árbol de piedra
Formaciones rocosas 
Laguna Colorada
Aunque fuimos a varios lugares ese día, llegamos al "refugio de montaña" aun temprano. Aprovechamos el lugar para desconectarnos del mundo y "meditar" en medio de tanto silencio y tan hermoso paisaje. El atardecer en ese lugar es de otro mundo… Bolivia me hizo dudar constantemente sobre si estaba en la realidad o había sido transportada a otra dimensión… lastimosamente mi cámara no es tan buena, así que no se ven muy bien los paisajes. 

Refugio de alta montaña

El ultimo día iniciamos la jornada muy muy temprano. Primero fuimos a ver geysers y después a aguas termales, tuvimos un momento muy agradable tomando vino mientras disfrutábamos del agua calientica, ahí conocí a Yadira y Eddi, dos colombianos súper buena onda con los que me la pase hablando todo el rato, intercambiando experiencias, información y sonrisas. 

Geysers grandes
Por último visitamos otra laguna de colores y San Cristobal, un pueblito pequeño con arquitectura interesante, más que todo la iglesia… Al llegar a Uyuni de nuevo tuvimos problema para encontrar hospedaje, a la final nos tuvimos que quedar en un lugar diferente cada uno. 

Con nuestro guía
San Cristobal
El viaje por Uyuni es inolvidable, hizo que me siguiera enamorando de Bolivia, tanta cultura, tanta belleza, tantos contrastes, tanta humildad!… Continué el viaje más feliz. 


Tupiza 

Legamos a Tupiza como a las 2 de la mañana. En el terminal había un señor esperando ofreciendo su hotel, el cual por cierto es una muuuuy buena opción, tanto que podría quebrar:: esa primera noche no la cobran, incluye transporte al hotel, desayuno, habitaciones súper cómodas y todo el mundo lava su ropa allí gratis (35 bolivianos); se llama Hotel JL Cruz. 

En Tupiza hay una gran cantidad de empresas que ofrecen tours a los alrededores ya se en caballo, carro o bici. En lugar de tomar tour, el cual en serio no es necesario, decidimos caminar a los alrededores. Es como una especie de desierto con muchas formaciones rocosas que reciben nombres de acuerdo a su forma, por ejemplo "puerta del diablo", "valle de los machos" "cañón del duende", etc…... siempre se me dificulta entender esta moda de las formas rebuscadas en las rocas. 
Formaciones rocosas

Caminamos y caminamos a nuestro ritmo, en una ocasión pretendimos seguir un grupo de turistas en caballo, pero el guía aceleró el paso de tal manera que fue imposible seguirlos, fue gracioso y fue mejor porque disfrutamos bastante el paisaje y la soledad del lugar, nos tomamos nuestro tiempo para explorar y Ross incluso escalo rocas, lo que tanto le gusta. Ibamos tan tranquilos que nos cogió la noche en pleno desierto, un poco asustados caminamos un buen rato en la oscuridad guiandonos básicamente por nuestro instinto el cual por suerte funcionó muy bien y al final salimos a una carretera principal donde ya nos ubicamos fácilmente para regresar. A la final nos dimos cuenta que había sido chevere la experiencia y que el cielo allá se veía muy bonito, así que quedamos con ganas de volver a acampar al otro día. 



Ross escalando
Caminando por el lugar conocimos a un grupo de argentinos y un francés que viajaban por Bolivia vendiendo artesanías, haciendo clown, tocando acordeón… nos unimos a ellos esa noche y todo fue un poco bizarro:: para no ser molestados por la policía ni nada decidieron que lo mejor era escalar un pequeño cerro que queda en el pueblo, así que subimos hasta allá en la oscuridad con algunas botellas de licor y sus instrumentos jajajaja, no fue tan fácil subir; un boliviano muy gracioso también se nos unió... habían como 5 clases de licores diferentes allá arriba (y 5 nacionalidades). La vista desde allá era bien bonita, pasamos un buen rato allá arriba, luego bajamos y caminando por ahi se nos unieron dos alemanas, buscamos un sitio solo donde Facundo nos hizo un muy buen show privado de fuego hasta que llegó la policía a molestar, seguimos caminando por el pueblo buscando un lugar… así se paso la noche. 

Las dos noches siguientes fuimos al terminal para ir a Tarija pero no fue posible por bloqueos en las vías, así que fueron dos días mas en Tupiza que no sabíamos que hacer, recorrimos el pueblo una y otra vez, el mercado una y otra vez, la estación de tren, pasamos el rato con los argentinos, conocimos un restaurante chevere llamado el Alamo… hasta que se levantaron los bloqueos.


Estación de tren

Tarija

Después de varios días de retraso por los bloqueos salimos para Tarija cierto día en la mañana. Recuerdo ese trayecto en especial porque la carretera fue más peligrosa de lo normal, incluso en un momento casi chocamos con un carro  (luego unas personas nos contaron que en ese mismo trayecto su bus estuvo a nada de irse por el abismo, todos tuvieron que salir del bus y lo vieron balancearse por un rato hasta que lograron sacarlo), y llegando a Tarija nos encontramos con que la vía seguía bloqueada... después de esperar por un rato el conductor del bus decidió irse por un "camino" alternativo, pero la verdad era que no había camino, el conductor nos metió por un río y después salimos a una carretera exageradamente estrecha; el problema era que por ese mismo camino venían buses y tractomulas en el sentido contrario, fue increíble como se las arreglaron para pasar en un espacio tan pero tan reducido, me siento afortunada de seguir con vida porque más de una vez sentí que nos íbamos a ir por el abismo. 

En Tarija los precios de los hospedajes suben significativamente, caminamos mucho buscando por un lugar económico pero a la final lo más barato que encontramos fue una habitación para dos por 80 bolivianos, sin desayuno. 

Hay varias cosas por hacer en Tarija, se puede hacer la ruta del vino (100 bolivianos), visitar piscinas naturales, caminatas, represas, museos…  o simplemente ver a los chicos en el parque practicando break dance, lo cual al parecer es muy popular en Tarija. 


Casa Dorada de Tarija
Break Dance
Nosotros decidimos ir a una piscina natural que quedaba en un lugar cercano llamado Tomatitas, en información turística nos dijeron supuestamente como llegar y nos fuimos muy entusiasmados, lo triste es que nunca pudimos llegar; una vez estuvimos en Tomatitas no nos sirvió de nada la info que habíamos recibido y nadie sabía qué lugar estábamos buscando, a la final alguien supuestamente sabía y nos dio las indicaciones, el problema es que nos mandó a una piscina artificial que además estaba cerrada. Lo bueno fue caminar por el lugar, ver los viñedos y bloqueos, los cuales hace rato teníamos curiosidad de ver (solo había un árbol tumbado en la vía y algunas personas a los alrededores, lo malo fue que cuando preguntamos por qué estaban bloqueando la vía, nadie nos supo explicar bien). 


Un rio en Tomatitas
Al regreso a Tarija fuimos a buscar a unos amigos de Ross que vivían allí pero no los encontramos, lo curioso fue que después caminando por la calle nos cruzamos con uno de ellos. Esa noche salimos con ellos, estuvimos en un concurso internacional de break dance (con participantes bastante buenos) y luego en un bar donde conocimos a un ecuatorianos súper amable que incluso nos invitó a su casa. 
Ganador del concurso de Break dance
El día siguiente fue la despedida con Ross :( yo iba a Paraguay y el para Argentina… me hizo mucha falta los días siguientes, por suerte los primeros días en Paraguay estuve con mucha gente de couch surfing y no me sentí sola. 

Pese a que faltó mucho por conocer de Bolivia me siento feliz por todo lo que hice allí, cada persona que conocí, cada lugar que visité cambio/dejó algo en mi. A medida que iba avanzando entre los contrastes culturales; entre los rostros de los indígenas, sus colores, sus trajes, su forma de ser; entre los paisajes; entre los viajeros que llegan desde todas partes del mundo por alguna razón; entre las protestas, las reivindicaciones; la riqueza de sus recursos... iba tomando consciencia de lo que es este sur, de todo lo que nos da y de todo lo que se nos quita, de todo lo que hay que cuidar, de la importancia de mirar allá atrás cuando el mundo era sustentable y tomar esos conocimientos ancestrales que por suerte han sobrevivido hasta nuestros días, la importancia de entendernos como seres afortunados e inmensamente ricos por nacer en este lado del mundo, donde aún llegan los ecos del pasado y coexisten con las voces de un pueblo que progresa y recupera poco a poco su libertad.