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martes, 25 de diciembre de 2018

✩ Confesiones de una viajera

Este es un artículo que tengo pendiente desde hace mucho tiempo. Al día de hoy se siguen acumulado más y más razones de gran peso para hacerlo, así que aquí voy. 

Hace unos días leí el post de una compañera por facebook contando una horrible experiencia que tuvo en un viaje en la casa de su host de couchsurfing. El sujeto le ofreció dinero a cambio de acostarse con él, su excusa el ver la reacción de indignación de mi compañera fue que pensó que como era latina, tal vez le podía servir la plata. Esto sucedió en Europa del norte. 

Sobre casos como estos escucho, leo y converso casi a diario. Me frustran sobre manera, me duelen y me estremecen porque he estado ahí. Por eso, en apoyo a todas esas valientes chicas que se han atrevido a hablar, he decidido contar algunas de mis historias.

Ser mujer no es fácil. Salir de tu casa a coger el bus, caminar cinco cuadras por las que tienes que aguantarte hombres, que para mi son asquerosos, diciéndote cosas, lleves o no lleves falda. Alguna vez hasta me tocaron la cola esperando el bus. Ya estoy muy cansada de eso, y quiero que cambié, así que creo que ha llegado la hora de dejar de quedarnos calladas, por eso cuando puedo también les respondo y esa respuesta es mi forma de hacer catarsis, creo que funciona, siempre quedan como sorprendidos. Es que a una le toca ponerse a educar los hijos ajenos. Sin embargo, hasta hace no mucho aguantaba esos actos de violencia cotidianos de alguna manera que ni sé cómo. Nunca me hice llamar feminista, aunque respaldaba el movimiento. Fue viajar lo que me hizo querer respirar feminista!!! 

La primera vez que sospeché que algo estaba mal fue en Ecuador en el 2012, -no se me olvida- era mi segundo viaje "sola", pero aún estaba "joven", tenía 21 años. Cuando me estaba registrando en un hostel, la dueña me dijo con cara de preocupación y en parte reproche:  "¡y está viajando solita!". La frase me quedó sonando. La verdad, en medio de mi inocencia no entendía bien que me quería decir, ¿acaso viajar es una actividad extrema? ¿solita? Yo no me sentía solita ¿acaso las personas siempre andan acompañadas?. ¿Y por qué el diminutivo? Sé que en nuestras culturas son muy comunes, pero tampoco es que fuera una niña! Confío en mi intuición y ese solita tenía mucho más implícito. Me parece que ese tipo de expresiones están reservadas para las mujeres. 

El caso es que seguí viajando: Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina, países diferentes, misma cuestión: "niña, viajera, solita". ¡¡No, no, no!!. Las mujeres no viajan solas, las mujeres viajan con hombres o no viajan. Es porque nos corresponde a nosotras el tema de la seguridad, de la precaución y, obviamente, el cuidado de la casa. Las mujeres se quedan en la casa, así los hombres no violan, no matan, no acosan. Si esas cosas pasan, la culpa es de ella. Me costó lágrimas viéndome en mujeres viajeras asesinadas y violadas poder entender que esa pude haber sido yo, y que en este sistema, las mujeres no viajan solas. Muchas no estaban solas, pero si viajas con otra mujer, eso no cuenta. 


Pues no. Las mujeres sí viajamos y viajamos como se nos da la gana. Me encanta decirlo así, léase con todo el énfasis, es necesario. Solas, acompañadas por mujeres u hombres, en bicicleta, a pie, a dedo, jóvenes, viejas, con hijos, en fin.  Y es que viajar finalmente es ir de un lado al otro, ¿en qué clase de sociedad vivimos si las mujeres no podemos hacer eso?! 





Viajamos. Mi siguiente viaje fue acompañada, en bicicleta y por Europa. En general me sentí bastante segura, pero no faltaron cosas. Un día estábamos pedaleando por una famosa y concurrida ruta de bicicletas en Francia cuando empezamos a notar que un hombre nos perseguía, se nos adelantaba y nos esperaba y en una ocasión se estaba tocando al lado de la carretera. Fue horrible. Con mi amiga no sabíamos que hacer, tuvimos que cambiar completamente nuestros planes para poder perderlo y no arriesgarnos a quien sabe qué. 

El viaje continúo. A veces la gente se nos acercaba a hablarnos y el 99.9 de las veces era muy agradable. Un día, una pareja se nos acercó y creo que hasta nos gastaron un helado. Estábamos hablando de nuestro viaje, que por lo general causaba admiración, todo el ejercicio, lo recursivas, en fin. En esas no sé que diablos le dio entender al señor que podía tocarme la pierna para ver si estaba bien durita por tanto pedalear. Este es el tipo de cosas que se pasan por alto, que se normalizan. Yo no me sentí nada bien con un extraño tocándome y tanteandome la pierna. ¡¡Qué le pasa!! Sin embargo, no dije nada... 


Seguimos. Llegamos a Turquía, en Estambul nos hospedaron dos hombres maravillosos, pero enfáticamente nos dijeron que no podíamos viajar en bicicleta en Turquía. Una chica había sido asesinada no hace mucho y parecía que ellos estaban dispuestos a secuestrar nuestras bicicletas para que no lo hiciéramos. Así es la situación de las mujeres en Turquía. ¿Hubo más cosas? Sí, y seguro que muchas las pasamos por alto. 



Ya de regreso en Colombia, me pasó algo bien curioso con un amigo. Él me estaba contando que quería hacer un viaje en bicicleta en Europa. Yo, acabando de vivirlo, lo estaba animando a hacerlo. Pero su respuesta no fue la esperada. Él me decía que era muy difícil por el dinero, el hospedaje, en fin. Yo le insistía en que era posible, pero él insistía en que era supremamente difícil porque había que pensar en muchas cosas, que él había leido blogs y que era complicado. No obstante, el estereotipo dominante es el del hombre viajero, explorador, aventurero, sin miedo, que no se bara. Él quería hacer el mismo viaje que yo acababa de hacer, él probablemente tenía más recursos que yo para hacerlo más los privilegios de ser un hombre y además tenía mi experiencia que yo estaba dispuesta a compartir con él, pero al parecer eso para él no significaba nada, no era útil, no era un punto de referencia. Yo me sentí completamente ignorada. Nunca entendí bien lo que pasó ese día hasta que una amiga me contó que le había pasado algo muy parecido con otro hombre. Como mujeres viajeras habíamos sido ignoradas. Entre las dos tratamos de descifrar lo que sucedía y al parecer nuestras experiencias y consejos de viajes no valen. 


Dos años después, estaba viviendo en Inglaterra, trabajaba en un restaurante indio. El cocinero era de Bangladesh, siempre me pareció muy amable y respetuoso, parecía tímido y como triste. Yo siempre fui muy amable con todos los que trabajaban ahí y trataba de estar en buena actitud aunque odiara ser mesera, tal vez se me salía un poco la colombianidad y fue mal interpretado. Hacía diciembre el cocinero se iba a ver a su esposa e hijos en Bangladesh, pero el desgraciado no se pudo ir sin hacer su escena. Me acorraló en la parte de atrás del restaurante y trato de besarme. Es la cosa más desagradable que he vivido, por suerte el asqueroso paró gracias a mi forcejeo y no pasó a mayores. Cuando regresó yo ya había renunciado y nunca lo volví a ver. Desde ahí, sé que mi actitud hacía los hombres ha cambiado radicalmente. Mi curiosidad por conocer personas otras culturas, cuando se trata de hombres, está más marcada por la desconfianza y los estereotipos que por otra cosa. Obvio que quiero que eso cambie, pero primero ellos tienen que querer cambiar.


Imaginen que esto le pasa a muchas mujeres que no tienen otras opciones y no pueden renunciar. Imaginen que todas mis amigas que habían trabajado en restaurantes indios en Inglaterra vivieron situaciones similares. 


Pese a todas los pronósticos, volví a viajar sola, de nuevo en bicicleta, de nuevo en Europa. Hay que decir que Europa es posiblemente el lugar más seguro para viajar, pero no está libre de machismo... Es tan así que una cosa que me impactó fue le incapacidad de un hombre por entender que estaba viajando sola en bicicleta. Su inglés estaba bien, ese no era el problema. Paré a almorzar en sus restaurante y me empezó a hacer preguntas: de dónde era, qué hacia por ahí... en fin, yo le respondí muy sencilla y claramente lo que estaba haciendo, pero él no entendía y casi que agregaba cosas que yo nunca había dicho para poder entender, cosas como: "ah, entonces alguien te está esperando en Roeselare (la siguiente ciudad)" o "Te quedaste atrás de tus amigos". Después llegó un amigo  de él y le contó que yo estaba viajando con unos amigos, que me había quedado atrasada y que ellos me estaban esperando en el siguiente pueblo. ¡¿Qué?! Nunca llegué a comprenderlo, mi conclusión fue que el señor o no estaba bien o sencillamente no podía llegar a entender que una mujer pudiera viajar sola en bicicleta.


Más adelante encontré a un chico en Brujas, él muy amablemente se ofreció a mostrarme la ciudad. Todo iba muy bien y el chico parecía normal hasta que hizo el comentario innecesario: me empezó a hablar insistentemente de sus ahorros antes de invitarme a su casa. Una latina podría necesitarlos, pensaría. 

En Amsterdam estaba súper entusiasmada por hacer un video de la movida en bicicleta. Estaba en esas, en pleno centro de la ciudad, cuando un hombre se me acercó, yo traté de evitarlo pero no funcionó, empezó a preguntarme mi nombre y nacionalidad, le di un nombre falso y le dije que era colombiana, me empezó  a hacer proposiciones y hacerme sentir incómoda, me defendí fuertemente mientras me alejaba y me seguía gritando cosas horribles. Quedé asustada, solo me fui de ahí en mi bici y ni me dieron más ganas de grabar ningún video. 



Luego llegó la hora de viajar a India. Ya antes de viajar los comentarios eran fuertes: "¿Vas a India, quieres que te violen? Increíble pero cierto... Por fortuna, también recibí comentarios de apoyo y muchos consejos. Había miedo, pero muchas ganas. No fue fácil, realmente no es fácil viajar en India sola. Así que cuando encontraba alguien con quien viajar, era muy tranquilizante, podías dejar de tener ojos en la espalda y a los lados por un momento. 


En una sociedad tan tradicional como la india, viajar sola significan muchos ojos acusadores viéndote como si fueras lo peor, estar expuesta a que en las multitudes te toquen la cola, a que te vean como una pobre mujer que no ha logrado casarse y tener hijos, o como una mujer que está buscando marido en tierras extranjeras, y a más cosas horribles que por suerte no me sucedieron. 


Existe una estafa muy común en los restaurantes en la que afortunadamente no caí: primero te dan un menú con unos precios, a la hora de pagar te cobran mucho más de lo que costaba lo que habías pedido, tú te quejas y te muestran otro menú con los precios más altos, es ahí cuando llega la hora de hacerte respetar e insistir y si es necesario subir la voz hasta que te muestren el otro menú y lograr pagar lo que se suponía inicialmente. Siempre tuve curiosidad de saber cómo funciona esta estafa para los hombres. 

Muy a menudo sentí que los hombres indios nos ven como si fueramos unas tontas, -si, lo sé, no todos, no se puede generalizar, pero estoy hablando de lo que sentí-  no importa que hayas sido capaz de llegar hasta allá desde el otro lado del mundo, eres un ser inferior. Así que ellos ya tienen preparada una estrategia a ver si caes y te tranzas por el sueño de tener un esposo indio (jaja). Empiezan con la estrategia de querer ser amigos, aprender de tu país, tu idioma, siguen con el tema de la espiritualidad, que su guru les dijo... (sí, así de estúpidas nos creen), que bla bla bla, caminan a tu lado por cuadras y cuadras... tampoco les importa que tengas novio, ellos creen que son mejores que cualquier persona que puedas haber dejado en casa, si estás viajando es sencillamente porque no eres feliz. Y así, de intimidación en intimidación van por la vida de turista en turista, y así te vas curtiendo hasta que aprendes a alzar la voz y a espantar con las miradas. 

En la India es muy importante cuidarnos entre todas. Ya escribiré más al respecto. 



Soy viajera, he viajado muchas veces sola y confieso que tengo miedo. Confieso que no ha sido todo el tiempo fácil, confieso que he dudado tres y hasta cuatro veces antes de viajar otra vez. Confieso que cuando pienso en las veces que hice hitchhiking o que me quedé con desconocidos, pienso que tal vez hubiese sido mejor no hacerlo. Confieso que si tuviese una hija, me daría mucho miedo que viajase sola. 

Todo esto no para decirles que no viajen, todo lo contrario, es para decirles que somos capaces de superar todo esto y mucho más. ¡¡Sí podemos ser mujeres viajeras!! 


Lo encontré en facebook en mujer semilla

Dedicado a todas las chicas que nos han dejado este año #NiUnaMenos y a las que estamos #NoEstamosSolas #HermanaYoTeCreo #LoQueEsConUnaEsConTodas 





viernes, 2 de septiembre de 2016

✩ The biggish bike trip en francés

El siguiente país que visitaría era Francia. Crucé por un ferry no muy conocido que va de Newhaven a Dieppe. En el camino de Brighton a Newhaven hay una cicloruta costera excelente que facilita una buena parte del camino. 

Salí con mucho tiempo para evitar retrasos, era lo mejor teniendo en cuenta que me estaba perdiendo casi cada esquina, pero no ese día, llegué a Newhaven en menos de dos horas y tuve casi cinco horas para descansar pues el ferry salía casi a las 12pm.

Los cruces fronterizos siempre son un dolor de cabeza para lxs colombianxs (papeleo, preguntas, revisión de equipaje), por eso en parte también quería llegar con tiempo y estar tranquila. Las noticias no pintaban muy bien por esos días, el cruce de Dover a Calais estaba super trancado pues la inmigración francesa estaba muy estricta con el chequeo debido a los atentados, así que iba preparada para largas filas y estrés. Por suerte fue todo lo contrario, la mayoría de tiempo estuvimos solo como tres personas en la estación, cerca de las 11pm empezaron a llegar unos más y varios ciclistas: una familia francesa de cinco, unos no muy ciclistas (tener solo alforjas atrás o maletas en la espalda es una buena manera de distinguir) y poco amigables, uno de Noruega muy cansado y otro que conocí después cuando ya estabamos en Francia.  


El embarque fue rápido y sencillo, cero filas o retrasos. El paso dura cinco horas, sabía que no me dormiría sino como en dos o tres horas, así que preferí escribir en mi blog. El desembarque fue un poco más lento por el control migratorio, pero los ciclistas no tuvimos que esperar tanto, yo me hice de últimas porque sabía que lo mio tomaría más tiempo. Alisté toodos los papeles que llevaba y crucé los dedos para que todo estuviera bien. Los otros ciclistas pasaron super rápido, en mi caso el oficial tuvo que revisar seguramente si necesitaba visa o no, hacer un registro y así, pero me aprobó sin problemas y sin siquiera revisar un papel!! The biggish bike trip continuaría en Francia!!!!!

Todxs los ciclistas desaparecieron rápidamente menos Jerry de Inglaterra, un viajero bien particular que viaja lento, sin fecha limite, con muuucho equipaje y con Pippa, una perrita. Este es su blog: https://nomadjerry.com. Jerry es un verdadero nomada, ha viajado por casi todo el mundo desde muy pequeño y no tiene intensiones de parar, es por eso que su bici es tan pesada pues realmente es su casa, tiene repuesto para casi todo, incluso me dio uno de sus lazos de repuesto para remplazar uno que perdí mientras sacaba los papeles para mostrar en inmigración. Carga maquina de coser (de las pequeñitas.... :s), equipo de pesca, dos opciones de carpa, entre muchas otras curiosidades, por eso le es dificil hacer más de 35km al día o pasar desapercibido, todo el mundo queda asombrado con su vehículo.



Hablamos un buen rato de nuestros planes, tomamos un café y esperamos a que amaneciera, luego él se iría a buscar un camping y yo para un hotel pues cumpliendo los requisitos de entrada en la zona shengen, tenía reserva en un hotel (pero solo para esa noche jiji ;)). La habitación no estaba lista aún, mientras fui a explorar Dieppe o más bien a buscar qué comer, lo primero que comí fue un croisant que me atrajó con su olor de pan fresco típico francés. 

Empecé a caer en cuenta de que mis once meses en Inglaterra realmente habían terminado, no más Bournemouth ni Southampton, no más inglés o cleaning, no más Spanish lessons, no más pic nics en la playa ni casitas de colores, no más pounds, no más Jurassic Coast o New Forest... atrás quedaban amigos que no vería en un bueeen tiempo, todas las subidas y bajadas, ilusiones y desilusiones, eso sí, quedan las ganas de volver.

El ambiente era tan diferente, era en parte como un sueño escuchar el francés, ver los contrastes, una nueva arquitectura, ir a un supermercado y ver los productos tan diferentes. Un ferry me llevó a un mundo nuevo en cinco horas y me dejó ahí con un hogar de dos ruedas. El reto se ponía más complejo y yo feliz lo acepté.


Dieppe - Tout va bien

Ese día fue de descanso total, o màs o menos, a veces pienso que viajar es un trabajo de tiempo completo, tenía que lavar ropa, planear ruta, enviar mensajes a hosts de Warmshowers, buscar proyectos en Workaway y así...  

Al otro día comenzó el 'biggish bike trip' en francés, recordando un poco lo que es viajar en bici en Francia, las montañas al lado del mar, entender que viajar al lado del mar no significa plano, los rollos de heno, paisajes bucólicos, gente que no entiende tu francés y gente que no puede parar de ayudarte. Salí retrasada de Dieppe porque me perdí un buen rato buscando un Decathlon para comprar gas para cocinar esa noche. Encontré unas buenas subidas que no esperaba y que me retrasaron bastante, pero la mayor parte del tiempo anduve por una ruta bien bonita y casi sin carros. A eso de las cinco estaba lloviendo y ya estaba un poco cansada así que decidí buscar un camping como a 15km antes de mi destino en Criel-sur-Mer.



Le pregunté por un camping a un señor que pasaba por ahí y casualmente iba para el camping en el que se estaban quedando él y su familia asì que me fui con él. Fue muy bueno encontrarlo porque fue suuper amable y servicial, cuando estaba poniendo la carpa empezó a llover y él me cubrió con un parasol mientras la armaba, luego su papá me trajó otro parasol los cuales fueron muy útiles para poder cubrirme de la lluvia mientras cocinaba. Estaba muy contenta en mi primera noche de camping, pese a que comprobé que mi carpa es demasiado pequeña. Era la primera vez que acampaba sola. Fue chevere cocinar, hice arroz con amaranto y una ensalda de tomate y pepino. De nuevo Bernard me ayudó pues mis habilidades planeando no llegaron al punto de poner un encendedor en mi equipaje para encender el gas. Después fueron por pizza y me ofrecieron una completa, también me dejaron cargar mi celular en su remolque. Ahhhh la hospitalidad de la gente!!!!






Al día siguiente iba hacia St. Valery sur Somme. Otra gran experiencia me esperaba. 


lunes, 22 de agosto de 2016

✩ Y empezaron las cicloventuras!

El segundo día me aseguré de empezar más temprano, sin embargo no fue lo suficientemente temprano para evitar un día bastante complicado. Dada mi experiencia del día anterior me estaba asegurando de estar en la vía correcta casi cada calle, y en parte estuvo bien hacerlo pues varias veces ya iba a tomar el camino equivocado y puede ser peligroso en caso de terminar en una via no apta para ciclistas. Lo malo fue que por mirar tanto el celular pronto se me empezó a agotar la bateria.

Aún mirando el celular muy seguido me estaba perdiendo cada nada, el navegador me enviaba directo a autopistas que obviamente no podía tomar sin explicar que había una pista de bicicletas al lado muy bien escondida, ni siquiera los locales saben pues en una ocasión pregunté y sencillamente me dijeron que no podía tomar la autopista y ni idea de la cicloruta. Dos veces encontré cómo tomar la cicloruta por pura casualidad cuando volvía del camino hacía la autopista y una vez en ellas todo muy bien, lo malo es que estas maravillosas ciclorutas rara vez duran más de 5km y luego estas buscando de nuevo qué hacer... 

Ese día mi teléfono era más importante de lo habitual, estaba esperando la dirección de mi host de esa noche, Sandy de Couchsurfing, y me estaba comunicando con un amigo con el que me vería en Chichester antes de ir a donde Sandy. Asì, se me empezó a desargar el telefono antes de llegar a la mitad del camino. Me traté de comunicar con mi amigo para ver si me podía ayudar pues claramente no llegaría a mi destino sin mapa y GPS, pero antes de que respondiera mi celular murió. Era domingo y todo estaba cerrado, así que mis posibilidades de encontrar un lugar abierto para cargarlo eran nulas. La gente a veces colabora mucho, pero otras veces es mejor no preguntar para evitar respuetas inutiles como "es mejor que tome un tren" o "por eso inventaron los carros y los buses". Sí, en serio me dijeron eso!

Preguntando, por inercia, ya cansada y arrepintiendome mucho por no tener un plan B, finalmente llegué a Chichester y recordando las últimas indicaciones que alcancé a memorizar del mapa me dirigí hacia Earnley, donde vive Sandy. Cuando estaba planeando, desde la tanquilidad de mi casa y sin el peso del cansancio, Earnly se veía mucho màs cerca de Chichester de lo que en realidad era, solo como 12km, qúe son 12km, pensé, ademàs el perfil de Sandy se veía interesante. 

Sin duda ya habían pasado las 7pm y yo no sabía para dónde iba, ni dónde estaba, ya estaba muy cansada y un poco desesperada o muy desesperada?

No habían muchas señales en el camino y casi nada realmente, solo cultivos. Empecé a aceptar que era muy probable que no llegaría a casa de Sandy, así que decidí buscar un lugar para acampar. En esas vi el lugar perfecto, una finca grande con mucho prado alrededor. Toqué la campana de la casa principal y no salía nadie, al rato una chica salió de una cabaña que había en la finca, me dijo que no me podía autorizar para quedarme allí ya que ellas estaban alquilando la cabaña pero me permitió cargar mi celular y me ofreció un té. Eran cinco chicas de EEUU que estaban en Inglaterra de vacaciones, y no solo eso, también eran ciclistas!!! Después de que confirmé que había recibido la dirección de Sandy se ofrecieron a llevarme hasta allá en carro! Pese a que me daba mucha pena y dada la hora (8:30pm), el cansancio y las altas probabilidades de seguirme perdiendo, decidí aceptar. Yo no podía creer que hicieran eso por una extraña!! Empecé a recordar cómo en nuestro viaje anterior cuando las cosas se veían tan mal siempre encontrabamos alguien que nos arreglaba el día, recibímos ayuda cuando ni siquiera lo esperabamos. Era importante recordar esto empezando el viaje.

Media hora después estaba con Sandy tomando té, conversando amenamente y promocionando mi país. Sandy divide su vida entre Gambia e Inglaterra, vive seis meses del año en cada uno y tiene proyectos de agroecología en Gambia. Fue curioso que Sandy también es una quaker, mi experiencia con miembros de este grupo en Inglaterra fue maravillosa, siempre fueron tan amables, generosos y abiertos, fue interesante conocerlos y saber un poco de su culto y filosofía ya que antes solo pensaba en la avena y en trajes raros.  También hablamos sobre Colombia y se sorprendió mucho con mi entusiasmo sobre mi país, pues pese a que se que hay tantas cosas mal siempre me entusiasmo bastante hablando de Colombia y muestro mis ganas de volver. Se sorprendió sobre todo porque aparentemente los jóvenes en Gambia solo quieren irse para Europa y no tienen mucho interés en su país, supongo que es díficil cuando las conficiones son tan duras... Como Sandy no está muy contenta en Inglaterra y está buscando otro país para mudarse, se quedó pensando en Colombia como una opción.





Al otro día visitamos la playa y era el momento de seguir. De nuevo una noche fue suficiente para no querer irme. Habían muchos temas de conversación pendientes y pronto iba a haber un cineforo organizado por los quaker acerca del fracking, Sandy también es una activista.



Mi salida de Inglaterra ya estaba muy cerca. Ese día iba hacia Brighton, de nuevo con muchas perdidas y google maps ayudando poco, me mandó por ciclorutas rurales, con vías sin pavimentar, y puertas diseñadas para no pasar en bicicleta, espero algún día poder entender por qué!!!!! Mi perdida favorita del día fue cuando miré el mapa y pensé: "todo derecho" vía Shoreham by Sea y termine en una salida al mar y tuve que regresar.


 También hubo bonitas ciclorutas camino a Brighton.
Worthing
Finalmente aprendí de mi experiencia de los días anteriores y llegué con la bateria justa a casa de mis hosts de esa noche, una pareja de viajeros de Warmshowers que cocinaron  un deliciosisimo curry vegetariano y con quienes pasé un muy buen rato hablando de viajes en bicicleta y sin bicicleta. Son viajeros apasionados, viajar es su prioridad y me inspiraron mucho, definitivamente no hay razón para que no pueda ser así. Me contaron sobre sus viajes en Asia y sus relatos me teletransportaron y me llenaron de ganas de estar allá muy pronto. También hicieron que pusiera la ruta transiberiana en mi 'bucket list'.

Al otro día tuve tiempo de visitar un poco de Brighton. Brighton es famosa por ser una ciudad alternativa, ecológica, progresista y tal vez un poco hippie y así lo parece a simple vista. De entrada se nota que es muy amigable con lxs vegetarianxs y la gente es super amable, te sonrien e incluso te saludan en la calle. Fue una lástima tener solo unas horas para visitarla, siii!, tampoco me quería ir.








sábado, 13 de agosto de 2016

✩ ¿Cómo no planear un viaje en dos meses?


Mis clases en Bournemouth habían terminado en mayo, dandome tiempo de sobra para preparar el viaje, supuestamente. Algunas cosas se dieron facilmente, por ejemplo la compra de la bici, otras sencillamente no funcionaron pero si tomaron mucho tiempo, como enviar mis cosas a Colombia (nunca intenten enviar algo de Inglaterra a Colombia!). Unos días antes del día de salida solo faltaba comprar algunas cosas, pero el problema del envio hizo que entrara un poco en pánico y perdiera el control, así que pese a que ya tenía todo el equipo y documentos de viaje listos, aún habían varios pendientes que estaba olvidando y por supuesto los eventos inesperados no podían faltar, como descubrir que mi bici tenía un rayo suelto dos días antes de mi partida. Pese a que la había llevado a revisión general en dos talleres diferentes, ambos pasaron por alto ese detalle. Sin embargo, sí tuve tiempo para personalizar un poco mi bici con un molino de viento que roba sonrisas por donde vamos y estrellas en los rayos ;-).

Como fuera, Uniconio Segundo estaba listo el viernes en la noche para salir. Yo no. Aún tenía que desaserme de muchas cosas que había acumulado durante mi estadía en Bournemouth, dejar la habitación lista para entregar y distribuir todo el equipo en las alforjas, lo cual no es nada fácil pues el peso tiene que estar muy bien distribuido para evitar accidentes.

Siempre he admirado a las personas que pueden planear un viaje con todo detalle meses antes del viaje, para mi esto es imposible pese a que cada vez voy mejorando. Sin embargo esto no ha sido, ni será un impedimento para salir, no vale la pena aplazar un viaje hasta que este todo planeado y tampoco vale la pena planear cada detalle, es bueno perderse un poco y dejar una parte al azar. Por eso, corriendo y todo, ese sábado salí tres horas más tarde de lo planeado, pero salí. Por suerte uno de mis house mates me ayudó bastante con los últimos detalles, o si no hubiera salido como a las cinco.

A eso de las 3:15 salí de Bournemouth, me esperaban casi 50 kilometros, más las perdidas. Como buena improvisadora no había hecho el viaje de prueba, ese que los buenos planeadores siempre hacen, y mi entrenamiento se había limitado a las maletas de atrás, así que tan pronto empecé a pedalear sentí que el peso estaba terriblemente distribuído, había mucho peso en el frente y era muy difícil manejar el manubrio, paré a dos cuadras de mi casa en un cementerio y rápidamene redistribuí el peso. Ahora sí estaba lista para seguir.


La primera parte fue sencilla porque conocía el camino hacia el New Forest, pero una vez allí empecé a perderme una y otra vez. En una ocasión, sin darme cuenta, tomé la ruta equivocada y cuando me dí cuenta ya estaba muy lejos para volver a la ruta correcta, además había una cicloruta, pensé que estaría bien... Unos metros después, la cicloruta desapareció, solo había maleza y no había espacio para montar la bici. Tuve que caminar un buen rato entre la maleza hasta que llegué a una carretera que me llevaría de nuevo a la ruta correcta, esos fueron los kilometros extras de ese día. También fue màs empinado de lo que pensé y obviamente el primer día nunca es fácil, hasta ahora me estaba acostumbrando al peso y faltando unos 17 kilometros ya estaba muy cansada.


Finalmente llegué a Southampton, sin batería en el telefono (o sea sin GPS), un poco por inercia y agradeciendo que ya había estado allí antes y que más o menos recordaba el camino, pero feliz de que el viaje había empezado. Ese día comprobé que tengo buenas probabilidades de llegar a mi meta. Ese fue el viaje de prueba y pese al cansancio había salido bien. También fue un poco triste darme cuenta que estaba saliendo de Bournemouth definitivamente y llegar a Southampton sabiendo que no vería a ninguno de mis amigos que viven allí.

Por suerte, Prav y Hanna de Couchsurfing me hospedaron y la pasé muy bien con ellxs :-) fueron super amigables, hospitalarios y conversadores, además estaban muy entusiasmados por mi viaje en bici y porque yo era su primera surfer. Lamenté no poder quedarme más tiempo.


Terminé muy cansada pero feliz, finalmente había empezado el viaje que llevaba planeando en realidad desde hace como un año!!!!

En una noche ya estaba muy amañada con Prav y Hanna. Realmente no me quería ir de Southampton... nunca es fácil decir adiós. El segundo día logré salir un poco más temprano que el primer día, pero no lo suficiente...

martes, 26 de julio de 2016

✩Adiós Bournemouth, hola cicloventuras!!!

Después de once meses viviendo en Bournemouth es hora de decir 'adiós'. Lo realmente triste es despedirse de la gente que se llega a apreciar y querer, y saber que posiblemente no se les vuelva a ver. En mi caso, debido a mi situación de estudiante extranjera en Bournemouth ese decir adiós era una constante, así que al final ya habían pocas personas para despedirme pero suficientes para sentirme triste por tener que irme. Sin embargo, lo bueno de esta despedida es darme cuenta que hay razones para volver, además del mar al que solo se puede entrar unos cuantos días al año, hay grandes amigos y entre ellxs mis estudiantes, quienes incluso me sorprendieron con regalos de despedida. 

Más allá de los momentos buenos y malos vividos están los aprendizajes y, junto a ellos, lxs grandes amigxs que encontré, pocxs pero maravillosxs, algunxs en UK, otrxs en Colombia, pero están ahí. Con esas amistades que van y vienen, al igual que yo, he aprendido la importancia de crear lazos 'saludables' de cariño, que permitan caminar juntxs pero sin apegxs dañinos, sin expectativas. Entender y vivir de acuerdo a esto evita una cantidad de sufrimiento, pues no solo cuando se viaja es así, la vida misma consiste en eso, como dijo Frida: 'Nada hay absoluto. Todo cambia, todo se mueve, todo revoluciona, todo vuela y se va'. 





Y como todo final, este también es el inicio de otra etapa, más exactamente el inicio de otra cicloventura: cicloventura evolution, en inglés porque empieza en Inglaterra y evolution porque los retos son más grandes! no en terminos de distancia, sino de hacer las cosas aún mejor, aprender más, recordar lo aprendido en la anterior cicloventura e incorporarlo definitivamente en mi filosofía de vida. También está el reto de ir más despacio, disfrutar más la ruta, cada lugar y sobre todo la compañía de esas personas que uno se va encontrando, sin apegos! Quienes nos siguieron en la anterior cicloventura recordaran que aprendimos que 'no se llega hasta que se llega', 'que al parecer siempre hay un final feliz', 'que hay que confiar en la gente', 'que podremos ser cualquieeeeer cosa, menos buenas planeando', entre otras muchas cosas. Esta vez veremos qué tanto recuerdo de lo aprendido y qué nos enseñaran estos caminos norteños.




Te extrañaré Bournemouth, pero no tanto!!! 



domingo, 6 de diciembre de 2015

✩ Un regalo de cumpleaños

Esta es la segunda vez que un cumpleaños me coge lejos de casa. De nuevo, sin mayores expectativas pasaron cosas maravillosas, confirmando que más allá de lo difícil que puede ser estar lejos de los seres queridos vale la pena atreverse a salir de casa y conocer nuevas personas, nuevas culturas, nuevos mundos.

El día anterior a mi cumpleaños se organizó un almuerzo con  lxs amigxs más cercanos. Fuimos al que hasta el momento es mi restaurante favorito en Bournemouth: Mad Cucumber, por supuesto, vegetariano. Ya en la tarde noche, fue tarde-noche de películas, uno de mis planes favoritos del mundo. Éramos pocos pero fue muy lindo estar acompañada ese día. Muchas gracias a quienes estuviera allí!!!




El día de mi cumpleaños como tal, empezó con un encuentro con un nuevo “flatmate”. Llevaba en el apartamento como una semana, hasta el momento no habíamos coincidido mucho y siempre estábamos de prisa. Finalmente ese día pudimos conversar por un rato antes de que él saliera a trabajar y mientras yo preparaba mi desayuno de cumpleaños. Hasta ese momento sólo sabía que era de Siria. La conversación probablemente no duró más de diez minutos, pero sin duda será una de las conversaciones más importantes que tenga en mi vida.

Me contó que estaba trabajando en un restaurante libanés, que trabaja muchísimo y acordamos que algún día iría a probarlo. Me contó que le gusta Bournemouth, que lleva un año acá y también me preguntó por mi país. Inevitablemente llegamos al tema de Siria, tema que tenía mucho miedo de tocar. Trate de irme por las ramas y hablar del idioma, de la geografía… La comunicación era complicada por aquello de la barrera del lenguaje, él lleva poco tiempo aprendiendo inglés. Hablamos de la distancia que hay de aquí hasta Siria y apareció el tema de un posible retorno y la respuesta fue incierta… Me contó que tuvo hijos y esposa, pero que murieron en la guerra. Me contó que tuvo una casa pero “¡bumb!”,  usó el lenguaje universal de la guerra, que lamentablemente muchos entendemos con claridad. Yo solo pude decir “I am so sorry”, y sin que pudiera pensar siquiera en evitarlo, cayeron lagrimas de mis ojos. Se despidió y se fue.

Su historia me conmovió en exceso, así que fue un desayuno de cumpleaños acompañado de lágrimas. Sin embargo, al mismo tiempo y como cosa curiosa,  me sentí muy afortunada y pude entender que ese era tal vez el mejor regalo de cumpleaños que puede recibir. Estaba lleno de significados, perfecto para mi que me encanta rebuscarle significados a cada cosa.

Me sentí más viva que nunca. La vida me estaba dando la oportunidad de ser consciente de lo que estaba pasando en el mundo –se hablaba de la posibilidad de una tercera guerra mundial y el tema de Siria estaba a diario en los periódicos-, pero sobre todo, de ser sensible a ello. Si hubiera estado en Colombia no habría conocido a Maftah y tal vez esas noticias de los periódicos y los noticieros pasarían por mi mente como cosas que le pasan a otrxs, me afectarían por uno segundos y ya está. Pero no, en este caso estamos hablando de mi “flatmate” que duerme a tres metros de mi, cómo no ser sensible a ello y tratar de hacer algo respecto a sus circunstancias si lo veo todos los días. Si, me sentí muy viva porque si no fuera sensible a esas cosas, da lo mismo estar muerta. Creo que a veces necesitamos esos sacudones para resucitar o hacer que explote la burbuja.

Así mismo, a veces la burbuja no nos deja ver que los problemas del primer mundo realmente no son problemas. Y qué mejor manera de empezar un nuevo año que siendo consciente de lo afortunada que soy por todas las experiencias que puedo vivir, por mi familia, por mis amigos, por el alimento, por lo que he aprendido y por poder construir la vida que quiero vivir a mi manera; pero sobretodo por saber que las bendiciones que recibo a diario, casi son inútiles si no las comparto o no las pongo al servicio de los demás.

Después del maravilloso suceso, fui en bici con mi querida amiga Melaine a Christchurch, un pueblito cercano: un paseo en bici y un hermoso atardecer, perfecto para terminar el día. Melaine me regaló manillas de la amistad, el regalo no es la manilla, el regalo es la amistad. Esos fueron mis regalos de cumpleaños, es bueno recordarlos en los momentos difíciles, aunque debo confesar que a veces no funciona, así que este será otro año aprendiendo a amar, a perdonar; otro año de descubrir, mejorar y siempre, de compartir.


“HAPPINESS [is] ONLY REAL WHEN SHARED”.


sábado, 21 de noviembre de 2015

✩ Una vez en Bournemouth...

Bueno, este post es acerca de mis primeros dos meses en Bournmouth, ventajas, desventajas, subidas, bajadas y aprendizajes. 

Como les contaba en el post anterior, decidí que mi siguiente aventura sería mudarme a Bournemouth. Por más de que llevaba pensando en esto desde más o menos seis meses las cosas al final se dieron muy precipitadamente: quince días para aplicar a la visa, y de ser admita, quince días para comprar tiquetes, organizar todo en Bogotá antes de irme, empacar maletas, planear una nueva vida y decir adiós a amigxs y familiares.

Una vez admitida fue una locura, habían muchas cosas que tenía que hacer, muchas personas con las que quería pasar tiempo antes de irme, tenía que buscar dónde vivir, adivinar que tendría que llevar para vivir un año en Inglaterra y meter todo en dos maletas fuera como fuera. Finalmente, todo salió bien. Fue difícil decir adiós, pero también fue muy significativo para mi que ese hubiera sido un  motivo de reunión e incluso de reencuentro, reafirmando que habían muchos motivos para que ese adiós solo fuera un “hasta luego”, así que no me sentí tan mal por no haberme podido despedir de todo el mundo, sé que nos veremos muy pronto.

La llegada obviamente tuvo contratiempos, empezando por lidiar con mis maletotas en el aeropuerto y pasando porque el taxista no encontraba la dirección de la casa, así que me dejó por ahí cerca, por suerte llegué por instuición. Las primeras dos semanas me iba a quedar en la casa de un colombiano, ese día él no estaba en casa, así que estaba esperando Melanie,  la primera persona que conocí en Bournemouth y una de mis "flatmates" (más otros dos portugueses). Lo mejor es que Melanie también es vegetariana!!


Con Melanie explorando restaurantes en Bournemouth :)
El primer fin de semana fue para ubicarme en la ciudad, descubrir supermercados, buscar una sim card, visitar mi college y lo más importante: encontrar una bicicleta. Pese a que todo se daba fluidamente y a que mis experiencias en previos viajes ayudaban bastante, había miedo, incertidumbre, y algo de ansiedad por saber cómo se iban a dar las cosas en esta pequeña ciudad en tan "largo" tiempo… qué había detrás de puertas y ventanas? a quiénes conocería? era la ciudad correcta para mi? cuántas preguntas!!!! Y como decimos en Colombia: “lo que fue fue”. Había que dejar el miedo de lado y salir a explorar, asumir Bournemouth como lo que es, mi nuevo hogar.


Bournemouth
Mi primer día en el college fue confuso, primero porque casi no puedo encontrar la oficina a la que tenía que ir, me enviaron tres veces al lugar equivocado, fue un video, y segundo porque sentí que estaba en casa, en la clase éramos como 12 colombianxs, una venezolana, dos tailandesas y una japonesa.

Fue lindo encontrar gente con quien me podía entender tan fácilmente, la mayoría estaban dispuestos a ayudar ya que sabían cuáles eran las preguntas más frecuentes, las dudas y los sentimientos de esos primeros días lejos de casa, pero también estaban los que te asustan y te predisponen. Oí un montón de cosas sobre lo que es vivir en Bournemouth, algunas negativas, otras positivas, trataba de ignorar muchas cosas para no predisponerme y así poder construir mis propias opiniones a partir de mi propia experiencia, pero obviamente también saqué mucho provecho de todo lo que me decían, así como también inevitablemente me predispuse en ciertos aspectos. Sobretodo me preocupé por mi inglés, estaba oyendo demasiado español!


The class

Me hice especialmente amiga de Melaine, una barranquillera apaisada súper buena gente que llevaba un mes acá y ya había superado muchos de los procesos que yo estaba por iniciar, como abrir una cuenta bancaria, hacer tramites para poder trabajar, conocer gente… Agradeceré por siempre toda la ayuda que me brindó y su compañía. Melaine me introdujo a ciertos eventos para practicar idiomas y conocer gente, lo cual fue genial, pues antes estaba un poco prevenida por salir sola, pese a que no había razón para ello.


With Melaine
Poco a poco iba conociendo gente, aunque no con muchas cosas en común conmigo, era interesante estar en un lugar tan diverso, porque siempre diré que Bournemouth es demasiado internacional, tal vez por esto no es el mejor lugar para aprender inglés, pero si para conocer gente de todo el mundo!!

Antes de lo esperado encontré un trabajo temporal, nada fijo, pero sirvió mucho para ver cómo funcionan las cosas en los restaurantes, ganar un poco de experiencia e iniciar lo que iba a ser mi vida laboral aquí. El trabajo era como mesera en un restaurante indio pero administrado completamente por gente de Bangladesh. Para comenzar estaba bien, pero no me imaginaba trabajando allí por mucho tiempo.

 Tom
Fue muy lindo reencontrarme con viejos amigos en esta lejanía. Primero Tom, un amigo inglés, estuvimos cocinando y recorriendo The Jurassic Cost, una parte hermosa de la costa sur de Inglaterra. Siempre es reconfortante saber que hay alguien cerca con quien puedes contar. Después Arve, quien estaba de visita desde Noruega, estuvimos explorando Londres, pero sobre todo como siempre compartiendo nuestros sueños de viajes, mejor dicho, de vida. 


Stunning Jurassic Cost
Best friends :)
 Los primeros meses fueron de subidas y bajadas. Había veces en que podía disfrutar plenamente las ventajas de estar acá, la cercanía de todo, la seguridad, la diversidad de tipos de comida, de culturas… Sin embargo, también sentía que Bournemouth no estaba llenando mis expectativas, que no encontraba gente con mis mismos intereses, que no había mucho por hacer. Sin embargo, habían cosas que me animaban muchísimo y me hacían muy feliz de estar acá, por ejemplo el templo budista me ayudó muchísimo, siempre había gente interesante y llena de paz con quienes conversar, el mar, las salidas a los alrededores, poder practicar inglés y la libertad que me daba estar completamente a cargo de mi vida: hacer mercado, establecer mis horarios, preparar mi propia comida, tener mis propias reglas… era muy emocionante vivir todo esto por primera vez.


Healing sea
Así fue el inicio de mi vida en Bournemouth y hasta el momento puedo decir que si hay algo que he podido confirmar es que al final "every little thing is gonna be alright". Ya veremos qué más me depara el destino en estas tierras sureñas del norte.


Sunset